A mal tiempo buena cara. Eso dice el refrán. Pero al autobús al que subo en Puertochico parece que se le ha añadido como chalé adosado «Y, además, hable usted con el prójimo». ¡Qué efervescencia! ¡Qué gasto de lengua! y todo, por dos fenómenos que se llaman Raúl González y Carla Bruni. «¡Vaya tres goles que le cantó Raúl al Sevilla!» «¡Ya!» «Y Carla ¿qué? Esa sí que es un personaje». Les interrumpe otro vecino de asiento volviendo su cabeza hacia atrás. «Es la historia de una misma ambición, con distinto objetivo». «¿Cómo? ¡No fastidie! Raúl González Blanco, el capitán del Real Madrid, es un fuera de serie». «Lo que digo es que me parece que es la historia de dos ambiciosos con distinto objetivo. Raúl quiere que gane el Madrid y Carla lo que busca es ganar ella. El primero lleva más de 300 goles y la segunda siete, pero qué siete goles…» La cosa se pone turbia. Mejor pliego la oreja de la izquierda y despliego el apéndice auricular de la derecha. «¡Peste porcina!», clama un hombre indignado tras colgar su móvil. Mira congestionado al individuo de al lado y le dice de sopetón: «¡Hay que ser diabólico! Esa gripe no tiene nada que ver con los cerdos, pero a mi hermano le van a arruinar. Tiene una explotación que sacó adelante con mucho esfuerzo y ya ve». «Pues qué le cuento yo, que tengo dos hijos de viaje de novios en Cancún». «Y yo», tercia otro, «Estoy dudando si cancelo el viaje que tengo previsto a México D.F., la semana que viene». Interviene una mujer: «Dios manda las pestes para que el hombre reflexione sobre el mal y vuelva sus ojos al Altísimo». ¡Caray! con la tipa. Cómo para meditaciones estamos los currantes a final de mes. Así que vuelvo a plegar la oreja de la derecha y me dispongo a desplan

