Enfundada en un vestido azul eléctrico de Roland Moret y subida a unos tacones de vértigo, Penélope Cruz se muestra esplendorosa, «muy, muy feliz» tras su reciente maternidad. Con la melena suelta y luciendo una franca sonrisa, afronta con entusiasmo la promoción de una de las películas más esperadas de la temporada. Dejando a un lado su vida privada, de la que no habla por más curiosidad que provoque, la actriz se pertrecha tras la P de pirata y se muestra más que encantada de hablar de Angélica, el manipulador personaje que interpreta en la peli ‘En mareas misteriosas’, la cuarta entrega de la franquicia ‘Piratas del Caribe’. Tras su presentación ayer en Cannes, la película llega la semana próxima a las pantallas españolas. Compartiendo protagonismo con Johnny Depp y bajo las órdenes de Robert Marshall, Pe derrocha sentido del humor en su creación de una pirata sevillana que conquista el corazón de Jack Sparrow. Tratando de encontrar la fuente de la juventud, Penélope y Johnny Depp se embarcan en una nueva y trepidante aventura por aguas caribeñas. La actriz sabe que no defraudará a los millones de seguidores de la saga.
- ¿Es cierto, como cuenta el actor Ian McShane, que apareció todos los días en el rodaje con una camiseta de ‘La Roja’?
- Sí. Durante la Copa del Mundo de Sudáfrica estuvimos rodando en Hawai. Allí todo el mundo hablaba de fútbol y como España iba ganando sus partidos en el Mundial, yo llegaba al rodaje vistiendo la camiseta de mi país. Cuando vencimos en la final, me puse la camiseta de Iniesta y así aparecí en mi primer día de grabación en el barco pirata. Llevaba la camiseta de España encima de mi ropa de pirata (se ríe). A los demás no les hizo mucha gracia que me pavoneara con ella, pero éramos campeones del mundo, así que…
- ¿Cómo se enfrentó al personaje de Angélica?
- Me inspiré viendo pinturas sobre piratas, leyendo sobre ellos. No me fijé en ninguno en particular, nada específico. La mitad del personaje estaba ya sobre el guion, muy bien definido en el texto. Le añadí mi imaginación, mi propia visión.
- ¿Leía libros de piratas en su infancia?
- Siempre he estado interpretando algo, desde que tenía tres o cuatro años. Recuerdo con mucha viveza las sensaciones que me provocaba actuar cuando jugaba con mis amigos. Siempre pretendía ser alguien diferente. Muchos de aquellos juegos eran muy masculinos y acababa jugando con camiones. Algo que, por cierto, no hacía feliz a mi madre. Estoy segura de que interpreté a un pirata en alguna ocasión. Con esta película he tenido mucha suerte: dije que sí antes de leer el guion y, cuando finalmente lo tuve delante, descubrí que iba a convertirme en una pirata. Mi personaje es muy colorido porque es una mujer con mucho conflicto.
- Durante el rodaje del filme ya estaba embarazada. ¿Cómo se sintió?
- Muy bien, protegida por todo el equipo. Lo más importante era mi seguridad, y Johnny y el director se preocuparon de garantizarla en todo momento.
- Angélica es muy manipuladora. ¿Cree que todas las mujeres tenemos algo de ese personaje?
- No. Ella es especialmente manipuladora y, además, una mentirosa fenomenal. Para ella todo es un juego. Se comporta así debido a la manera en que fue educada. Su padre es el pirata más peligroso de todos los tiempos y Angélica ha desarrollado esas habilidades debido al peculiar entorno en el que ha crecido. Personalmente soy muy mala mentirosa, muy mala, porque mi boca se tuerce cuando miento (se ríe). Así que resulta mucho más divertido interpretar a una mentirosa recalcitrante.
En familia
- Su hermano y su hermana aparecen en los créditos de esta película. ¿Cómo se involucraron en el proyecto?
- Eduardo compuso un tango bellísimo. Es un compositor sensacional a quien invitaron a participar por su talento. Mónica nos hizo un gran favor. Le preguntaron si podría doblarme en las escenas de acción con la espada. Ella es actriz y bailarina y había entrenado muy duro con la espada para otra película anterior. Aprendió muy rápido la coreografía de esas escenas. Fue muy generosa al ayudarme e estas circunstancias.
- ¿Quién es mejor con la espada, usted o Mónica?
- Ella lo había hecho antes y es muy buena. Yo estuve aprendiendo y practicando durante los dos meses previos al rodaje pero sólo pude grabar algunas escenas, las que me permitieron por razones de seguridad.
- Entonces, Mónica fue su doble en las escenas de acción.
- En un par de secuencias nos ayudó, sí.
- Ha trabajado ya en dos ocasiones con Johnny Depp. Primero en ‘Blow’ y ahora en ‘Piratas 4′. ¿Cómo es en la distancia corta?
- Genuino. Natural. Tal cual le ves. A los cinco minutos de estar con él te preguntas: ¿De verdad es tan buena persona? Lo mismo ocurre con el director, Rob Marshall. Es un auténtico caballero, dulce, amable. Dos seres sensacionales con quienes ya había trabajado antes. Por eso dije que sí a la película casi a ciegas, sin haber leído el guion. Quería trabajar de nuevo con los dos. Johnny, además de un actor excepcional, es una de las personas más divertidas que conozco. Me puede hacer reír un día entero.
- ¿Le gastó alguna broma en el rodaje?
- Siempre lo intenta. Tiene todo tipo de recursos y artilugios. Es una caja de sorpresas. Nunca sabes lo que puedes esperar a su lado, pero está garantizado que no te aburrirás. Es muy amable y cariñoso, y eso es lo más importante. Nunca olvidaré lo preocupado que estuvo por mi seguridad durante todo el rodaje, y eso significa mucho para mí.
- ¿Cuál fue el mayor reto al que tuvo que enfrentarse?
- Insisto en lo mucho que me protegieron tanto Rob Marshall como Johnny Depp, de modo que el mayor reto fue no carcajearme cuando estaba frente a Johnny. Es difícil mantener la seriedad ante él cuando está en la piel de Jack Sparrow. Pero lo cierto es que como actor improvisa mucho y a veces no podía controlarme y me reía.
- En un determinado momento, Jack Sparrow abandona a Angélica llevado por sus ansias de libertad. ¿Refleja eso el deseo de los hombres de buscar independencia y aventuras?
- Nunca me ha gustado hablar en términos generales. En este caso, Jack Sparrow tiene miedo de Angélica. Y a ella le aterroriza lo que siente. Albergan sentimientos muy fuertes el uno por el otro; les han ocurrido muchas cosas. Los dos quieren huir, pero no pueden.
- Dio a luz en enero. ¿Ha decidido ya cuando va a regresar al trabajo?
- Volveré a trabajar con Woody Allen en el mes de julio en Roma. Es un rodaje corto, de dos o tres semanas, así que perfecto para mí.
«Profundamente española»
- ¿Le ha cambiado la vida la maternidad?
- Lo único que voy a decir es que estoy feliz. Muy, muy feliz.
- El director Robert Marshall reconoce que le ayudó mucho en el rodaje con los detalles españoles. ¿Orgullosa de sus raíces?
- Sí, soy profundamente española. Eso no cambiará nunca. España es mi país, y amo a mi país. Disfruto viviendo parte de mi tiempo allí, donde está la mayoría de mi familia. Mis raíces son españolas aunque esté en Los Ángeles o en Nueva york. Siempre querré ir y venir. Trabajar en España es muy importante para mí.
- ¿Cuál es la gran diferencia entre vivir en Madrid y en Los Ángeles?
- No trabajo todo el tiempo, así que mi vida aquí está llena de otras cosas. No todo son obligaciones. Cuando ruedo una película no suele ser ni en Los Ángeles ni en Madrid. Así que normalmente cuando estoy en alguna de las dos ciudades, mi dedicación primordial son las cosas más cotidianas y que no tienen nada que ver con las películas.