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La bolsa y la vida
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contralascuerdas | 21-10-2013 | 10:53

El boxeo se ha convertido en un deporte en el que las grandes estrellas se permite en lujo de, casi siempre, elegir a sus rivales de forma que combinen a la perfección dos factores: que tengan nombre y prestigio y que no supongan un excesivo peligro. Hay honrosas excepciones, claro, pero la tónica general del pugilismo es esa, consiguiendo que las ingentes masas ocasionales disfruten con enfrentamientos supuestamente inigualables mientras que los boxeadores que realmente merecerían los focos y estar entre las 16 cuerdas en grandes veladas se conforman con verlas por televisión o, incluso, en sillas laterales al ring como diciendo ‘ojo, que aquí estoy, amenazante’.

Danny Garcia fue a ver a Matthysse, y después lo demolió en Las Vegas

Hay casos flagrantes en todas las categorías, pero en la que más brilla es en el superwelter. Floyd Mayweather, el invicto americano, es un ejemplo claro de cómo hinchar un récord eludiendo a feroces adversarios cuando se hayan en su mejor momento. Sólo las exigencias de Showtime en su último pleito le subieron frente a un decepcionante Canelo.

Pero hoy no vamos a escribir del ‘Pretty boy’ sino del horizonte de la tripleta Canelo-Maravilla-Cotto. Tres perfiles de boxeadores distintos, en la misma o parecida división y con propósitos distintos en la forma pero similares en el fondo: conseguir de una tacada la bolsa y la vida (deportiva, se entiende).

Canelo viene de perder con Mayweather, y como buen producto de Televisa busca un rival apetecible y que le sirva para ser lanzado de nuevo al estrellato. Maravilla, al que le quedan apenas un par o tres de combates y que sabe mejor que nadie lo que es ser ignorado mientras estuvo en su mejor versión, quiere aprovechar ahora su momento y lograr bolsas importantes contra púgiles de renombre, y Cotto, tras caer ante Trout, inició una nueva escalada a los primeros puestos de los ránkings de la mano de Freddie Roach.

Lo extraño del caso es que los tres cumplen con el requisito de boxeadores con increíble cartel y que ya no están en su mejor momento (Cotto o Maravilla) o que aún deben mostrar su verdadera valía ante un buen rival (Canelo). Ese es el motivo por el que se buscan entre los tres.

Es un negocio completo. Un Maravilla-Cotto y quien gane que se mida a Canelo, mientras que el tapatío espera o hace algún combate de relleno parece la opción más probable. Millones de dólares y rivales con un gran nombre y un menor presente.

Golovkin guanteando con Canelo, lo más cerca que va a estar, de momento, de pelear con él

Mientras tanto, Erislandy Lara, Golovkin, Martirosyan y compañía se conforman con seguir ratificando su nivel en veladas menores esperando la alternativa. A estos sólo les queda eliminarse entre sí o tratar de ganarse el favor de HBO o de Showtime.

Las declaraciones de GGG sobre el Pacquiao-Rios (otro ejemplo de la tónica) son un buen termómetro. Hablar de los renombrados, que alguno pique y tener una opción. La misma que se ganó Ruslan Provodnikov tras aniquilar a Mike Alvarado y después de perder contra Timothy Bradley de forma polémica (fue un combate muy igualado). Es su momento, busca una gran oportunidad y tiene la suerte de que en los Superligeros esta tendencia suele romperse, y los grandes de verdad se buscan entre sí. Por eso Adrian Broner, con otra carrera dirigida, evitó esa división.

Danny Garcia, un gran campeón infravalorado, pudo con Mathysse y ahora tiene ante sí otro gran reto. Veremos si recoge el guante. En las antípodas, otros con nombre y menos presente, sí pueden aspirar al ‘premio gordo’. Es el caso de Amir Khan, que tras unas decepcionantes actuaciones podría ver ‘recompensado’ su esfuerzo midiéndose a Mayweather. Lo tiene todo: es inglés, de origen paquistaní, con una legión de seguidores a sus espaldas, millones de pinchazos de PPV garantizados y, lo más importante, carece de argumentos boxísticos para ganar al ‘invencible’ Floyd.