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El arte de buscar ventajas
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contralascuerdas | 27-06-2013 | 20:04

El boxeo profesional, el de las grandes noches y las veladas inolvidables, el que es casi más negocio que deporte, atraviesa por un momento agridulce, con muy buenos púgiles, pero con entrenadores, promotores y entornos más preocupados de llenarse los bolsillos que de llenarle los ojos a los espectadores con las peleas deseadas, en el momento adecuado y en igualdad de condiciones.

Lo ocurrido en el último mes es un gran reflejo de esta tendencia, con los casos de Adrien Broner, Mikey García y el gran contraste entre los dos mejores ‘productos’ mexicanos, Saúl ‘Canelo’ Álvarez y Julio César Chávez jr.

El arte del boxeo contra el arte de buscar ventajas. Y entre medias, un público que se debate entre ver a las estrellas o cambiarse de deporte e irse al octógono de las artes marciales mixtas.

Mikey Garcia es una estrella emergente, un producto muy rentable que va camino de convertirse en una mina de oro. Apenas encuentra rivales, y combina unos movimientos excelsos, una técnica depurada y una pegada brutal. Uno tras otro sus rivales caen al ritmo que su fama crece. Venció bien al ‘Siri’ Salido, y se ‘atrevió’ con un Juanma López mucho más discreto pero también con pegada (y otro producto hinchado). Él no le tenía miedo, pero alguien en su esquina debió ver peligro. ¿La solución? Pagar unos miles de dólares más y presentarse al combate  con varias libras sobre el peso pactado. Demasiada prudencia visto lo visto después entre las 16 cuerdas, pero la prioridad estaba clara, asegurar el ‘producto’ a cambio de la dignidad del deporte. Todo vale.

Evitar rivales peligrosos

El caso de Adrian Broner es también paradigmático. Hablan de él como un clon de Mayweather, y en las divisiones inferiores ha vencido siempre que ha peleado, incluida una impresionante exhibición contra De Marco. Era la hora de subir de peso, y Broner optó por saltarse los superligeros para ascender directamente a welter. El riesgo de Malignaggi, quizá el campeón con menos pegada de las 147 libras, era bastante menor que quedarse un peso por debajo, donde para lograr éxito y bolsas le esperaban hombres como Abner Mares o Danny Garcia. Broner evitó esa división y se fue a por Malignaggi, y casi le sale el tiro por la culata. Venció, sí, pero en un combate mucho más igualado de lo esperado. Acusó la falta de adaptación, pero ya es campeón en welter, donde podrá elegir en ventaja a sus siguientes rivales y habiendo evitado a rivales que le podrían haber puesto en serio peligro. Todo un ‘éxito’ 

El negocio está montado de tal forma, que hay quien justifica esas actitudes. Hablar de Julio César Chávez jr es hacerlo de un hombre destruido. Tras muchos años creando un producto, se subió por fin contra un rival de entidad cuando enfrentó a Maravilla Martínez, que jugueteó once asaltos con el mexicano y sufrió en el doce hasta casi el límite. Hay quien dice que Chávez no tiene nivel, pero otros aseguran que su problema fue ¡precipitarse! cuando no es más que un chico que en teoría aún posee sus mejores veladas en los guantes. Lo único cierto es que jamás fue, al menos de momento, el grandísimo boxeador que vendieron, pero tampoco un despojo que merezca que le den la espalda. Lo mismo apuntan algunos ante la decisión de Canelo de enfrentarse ya a Mayweather, a pesar de que ambos suman prácticamente las mismas peleas como profesionales. ¿Qué daño podría hacerle caer contra el mejor a la carrera del tapatío? Ninguno, salvo que en la actualidad enfrentar a dos megaestrellas no está bien visto, y serían muchos quienes se empeñarían en enterrar a Canelo, o a cualquiera, sólo porque con una derrota venderían menos en el dichoso PPV.

Y es que el boxeo ultraprofesional de los Estados Unidos pasa por momentos turbulentos, donde se combina el hinchar trayectorias con proteger a los púgiles taquilleros. Y entre tanta suciedad, nobles deportistas que lo dejan todo sobre el ring rodeados de entornos que sólo buscan juguetear con ellos para sacarles el máximo rédito, sin dudar en buscar cualquier triquiñuela que lo haga posible. La misma basura de siempre adaptada a un mundo globalizado.

  • Lander

    Mayweather ha hecho lo mismo toda su vida