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La vida es más 'perra' que el boxeo
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contralascuerdas | 06-06-2013 | 18:46

Vivir en el boxeo no es algo muy fácil. Menos aún debe ser hacerlo en determinadas condiciones en Mexicali, Baja California. Aunar las dos premisas sólo está al alcance de gente muy peculiar, aguerrida y dispuesta a todo para alcanzar los objetivos.

Alfredo Angulo se refugió en el noble arte para apartarse de las calles, y pronto despuntó. También siendo muy joven comprendió que las bolsas no estaban en los cuadriláteros de su Estado, y que tendría que cruzar ‘al otro lado’ para labrarse un porvenir de forma honrada. Fue campeón amateur, representó a México en los Juegos Olímpicos de Atenas y fue medallista en algunos campeonatos americanos. Nada le garantizaba un futuro como el sueño americano, y se lanzó a por él.

DE SPARRING A REFERENCIA

Su ferocidad pronto llamó la atención de muchos, y alternó sus inicios como púgil profesional haciendo de ‘sparring’ con algunos de los más grandes, como Jesús Soto Karass, Antonio Margarito o el eterno Roy Jones jr. Angulo fue acrecentando su fama y se labró un presente. La sangre de guerrero mexicano unida a una temible pegada y un absoluto desprecio a los golpes de los rivales pronto fueron hinchando su nombre y subiéndolo en todos los escalafones. Pronto fue conocido como ‘El Perro’, y sonó como rival para los mejores boxeadores del planeta en el mundo superwelter. Kermit Cintron paró su progresión, y sólo el boricua y James Kirkland han podido con él en una carrera que ya acumula 24 pleitos.

A PRISIÓN POR HONESTO

La vida sonreía a Angulo, uno de los hombres del momento en el panorama de las 16 cuerdas, pero un oscuro secreto pronto salió a la luz. El ‘Perro’ era un ilegal en Estados Unidos. La exigente legislación americana permitió que a Angulo le caducase el visado de inmigrante, quedando en una posición muy delicada. Decidió actuar con la verdad por delante, y se presentó en El Centro (California) para solventar su situación y poder seguir boxeando, entrenando y, a fin de cuentas, viviendo, en los Estados Unidos. Los ‘gringos’ no atendieron a razones, y no sólo no le permitieron establecerse, sino que tampoco le dejaron retornar a México, quedando retenido en prisión durante los siguientes siete meses.

Fue una etapa muy dura, sin apenas declaraciones y con esperanzas con prórrogas eternas de una pronta solución a su problema, que no vio la luz, literalmente, hasta el pasado 14 de agosto. Un combate en noviembre para desengrasar la máquina (no duró ni un asalto) y una buena contienda frente a Jorge Silva le devolvieron al primer plano.

Alfredo ‘El Perro’ Angulo ha conocido la cruz de la vida en Mexicali, la cara de viajar a los Estados Unidos y lograr éxito, y de nuevo el drama en una prisión sin tener muy claros los motivos. Ahora, en 2013, este sábado y al amparo de la gigantesca Golden Boy de Óscar de la Hoya, se mide al cubano Erislandy Lara, uno de los mejores superwelter del planeta, con la mayor preocupación de perder un combate de boxeo y con la perspectiva de comerse el mundo por delante. Un juego de niños en comparación al lugar de donde viene. El boxeo es un deporte muy duro, pero luchando como un ‘Perro’ se puede llegar muy lejos.