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Mayweather, Showtime y cómo elegir rivales
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contralascuerdas | 06-05-2013 | 17:10

Floyd Mayweather venció a Robert Guerrero en su último combate, el primero del megacontrato firmado con Showtime que incluye un total de seis peleas a cambio de 150 millones de euros.  Floyd Mayweather y Robert Guerrero estuvieron lejos de dar un espectáculo por el que merezca pagar los 65 dólares que tuvieron que abonar los estadounidenses que quisieran verlo en directo… pero no en el estadio, sino a través de su televisor y del PPV.

Las mareantes cifras que maneja el invicto púgil americano le convierten en una especie de ‘gallina de los huevos de oro’, siendo el deportista mejor pagado del mundo (tal y como detalla Aitor Labrador en el diario GOL). Sin embargo, su avanzada edad y la duración del contrato (le quedan otros cinco combates que debe cumplir en los próximos 30 meses) provocan que la elección de sus adversarios se convierta en un encaje de bolillos eterno, un constante caminar por la cuerda floja sabedores de que al mínimo paso mal dado los millones podrían transformarse en pérdidas.

Tanto Showtime como Mayweather deben jugar entre dos aguas, la de ofrecer una velada atractiva y que el público quiera comprar, pero no arriesgar demasiado para no acabar con su producto estrella. ¿Se imaginan el varapalo que habría supuesto una derrota en el combate del sábado? Al margen de una revancha que habría estado ‘cantada’ y con éxito asegurado, el precio de mercado de un boxeador de 38 años y que ya no está invicto se habría desplomado

La elección de Guerrero fue controvertida desde el inicio. Se buscaba a un rival con un buen palmarés pero que no supusiera un excesivo peligro para un triunfo del ‘Pretty Boy’. El objetivo se cumplió, pero con el contrapunto de mucha gente decepcionada por un espectáculo pobre en el que un boxeador fue netamente superior al otro. Nada que ver con el pleito de Mayweather frente a Miguel Cotto, el que era el último hasta la fecha y que sí respondió a lo esperado.

Quiere evitar a los noqueadores

¿Qué ha cambiado? Muy sencillo. La velada frente a Cotto se pactó en superwelter, y Mayweather sintió de verdad los golpes del boricua. La respuesta de Floyd ha sido volver rápidamente a welter y enfrentarse a un púgil con mucha menos pegada, descartando la categoría inmediatamente superior.

Saúl Canelo Álvarez estaba cerrado para hacer el combate semiestelar del ‘May Day’, pero sin embargo acabó saliendo de la cartelera porque quiso firmar por adelantado una pelea contra Mayweather en septiembre, algo a lo que el americano se negó supuestamente porque “yo soy quien mando”. Lo que esconde detrás es la búsqueda de otro tipo de rivales, y ya en el horizonte asoma el nombre de Devon Alexander e incluso algunos Superligeros que darían el salto a welter. El tapatío, un campeón de 22 años con una pegada temible, sólo existe en el presente de Floyd en el caso de presiones de Showtime por no cumplir con las expectativas.

En la misma línea, todas las exigencias y caprichos del americano pueden sufrir varapalos en el caso de que la audiencia le de la espalda, algo que a buen seguro sucederá si se repite un espectáculo como el del sábado, en el que la pelea entre Mares y Ponce de León le robó completamente la noche.

El sueño de un Mayweather-Pacquiao

En tal caso, Mayweather y Showtime tendrían que tirar la casa por la ventana y enfrentar a su estrella a un rival con peligro de verdad y hasta el punto de arrebatarle su invicto. La quimera sigue siendo Manny Pacquiao, un combate tan esperado como huidizo y que garantizaría, probablemente, el mayor PPV de la historia. Si no hay acuerdo con el filipino, la baraja de nombres lo suficientemente atractivos se cuenta con los dedos de una mano, pero lanzarse a tumba abierta y de igual a igual es un sacrilegio todavía nunca visto para un púgil que siempre ha tenido mucho tacto para decir con quién y, sobre todo, cuándo medirse a sus elegidos.

El camino deja pocas opciones y mucho riesgo. Subirle a un rival de verdad y exponer el producto o exprimir su fama hasta que se agote con un dato que marca la diferencia, y es que ambos, Mayweather y Showtime, saben que mucha gente paga por verle… perder, y sólo hay una vez en la que eso ocurre por primera vez.