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Angela Merkel, la reina de la laca y del cepillo de rulo

2012 May 25
por Leticia Mena

Angela Merkel me produce un enorme respeto, no porque sea la dama más poderosa del mundo, sino porque a veces creo que debajo de su pelo esconde un centro de operaciones especiales en el que se pergeña el futuro del euro. Quizá la mata que corona su cabeza se vaya estropeando al mismo ritmo que Europa se hunde, porque lo que es evidente es que esta mujer no es como el buen vino.

Basta con poner Angela Merkel en Google para disfrutar de la friolera de 28 millones de fotos en los que puede verse desde una cándida Merkel de pelo lacio y flequillo liso, a la actual, que sufre un proceso de’ asetamiento’ (dícese de algo que tiende a convertirse en ‘seta’). Ahora la sucesora de la dama de hierro ha decidido ahuecarse el pelo dejando al aire las orejas y esa práctica le ha llevado a cometer curiosos excesos en los que parece que el cepillo de rulo se ha convertido en un buen aliado junto a la laca. Me la imagino por la mañana frente al espejo, haciendo memoria de las reuniones que tendrá a lo largo del día mientras con una mano da vueltas al cepillo redondo y con la otra gradúa la intensidad del secador. Suele despistarse porque a veces se levanta tanto las puntas que parece que lleva peluca, que no pasaría nada si así fuera, pero no es el caso.

Pero Merkel es de otra guisa. Lo mismo que Margaret Thatcher. Es imposible encontrar una foto de Margarita con otro look diferente al de Rey León. Ella lo valía. Y Europa, lo sabía. La Thatcher empezaba a cardar aquello y se quedaba sola. A veces subía tanto que crecía unos cuantos centímetros.  Ángela y Margarita. Margarita y Ángela. Dos mujeres que se han convertido en reinas de la laca y del cepillo de rulo.