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Feo no, lo siguiente

2012 May 21
por Leticia Mena

Mira que son feos los crocs. Son cómodos, pero más feos que los propios pies. Pese a que el último verano no se han visto tanto como el pasado, este invierno también se han lucido. Son cerrados pero en la misma línea. Anchos como el océano y con un tacón incómodo de mirar, pero imagino que con ellos puestos uno dirá “ande yo a gusto y ríase la gente”.

El verano me dejó estampas imborrables en la retina: desde tangas que se asoman por los pantalones más indiscretos, a camisetas de rejilla o de lycra con motivos de leopardo… Tampoco han faltado dados colgados del retrovisor ni el típico chulo de playa con el ‘pa panamericano’ saliendo por los subwoofers a todo trapo. Tampoco han faltado las combinaciones más imposibles de bañadores de cuadros con camisetas de flores. ¡Por Dios, uno debe mirarse al espejo antes de salir! Si la respuesta vuelve a ser “ande yo a gustito…”, la respuesta a la respuesta es “pues no me pidas que vaya contigo”.

En el panorama masculino no hay término medio. O se cuidan hasta marear con tanto perfume o se dejan hasta marear con la misma camiseta de lunes a lunes. Si la prenda sólo sirve para ir de casa a la playa y de la playa a casa, no seré yo quien diga a nadie que ha habido unas rebajas maravillosas y que hasta por tres euros uno ha podido comprarse cualquier cosa. Pero si la susodicha prenda de algodón está llena de chorretones de la barbacoa, del helado derretido y de las patas del perro, por favor, hagan todo lo posible para que ese individuo se quite esa camiseta antes de que tenga que ir a Urgencias para que se la extirpen del cuerpo.

Pero también hay chicos que se cuidan hasta el extremo. Depilarse entra dentro de su lista diaria de tareas pendientes para hoy. Ni un solo pelo que no sea necesario. Cabeza (si la naturaleza lo permite) y cejas, pero meterse con estas última lleva el riesgo de cruzar la línea del ‘me cuido’ al ‘soy un hortera de bolera’. Los tatuajes también ocupan parte del baúl en el que meter las cosas de las que te arrepientes. No puedo entender que alguien se dibuje un tigre en la espalda y se vea más guapo, o que una chica ponga sus muslos en manos de un tío con una pistola de tinta para que te le grabe dos mariposas del tamaño de unas del récord Guinness. Si te ocurre eso y dejas a tu pareja, yo te entenderé, y cuando él o ella te salte: “No vas a encontrar a nadie como yo”, la respuesta es bastante sencilla: “De eso se trata”.