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Las puntas de Sara, TT

2013 January 23
por Leticia Mena

Definitivamente nos hemos vuelto locos. Sara Carbonero ha sido Trending Topic por cortarse las puntas!!!!!!!!!!!!!!! A mí, que me gusta más cambiar de imagen más que a un tonto un lápiz (expresión absurda y de origen desconocido), me parece maravilloso que personajes y personas como la susodicha pasen por chapa (por pintura lo hacen a diario) como el resto de los mortales. Eso demuestra, entre otras cosas, que la diosa de los deportes de Telecinco es humana: se le abren las puntas, se le mete el flequillo en los ojos, hasta quizá haya tenido piojos siendo niña… Pero de ahí a que hagamos fiesta nacional porque la niña pase por la tijera…

En fin, que deben tener el baño ‘abarrorao’ porque entre el Pantene de ella y los anticaspas de Íker aquello debe ser el ‘Sodoma y Gomorra’ de los productos capilares. Veo un gesto solidario donando champús a los desahuciados que se quedan sin casa y sin nada que llevarse a la boca. Ellos sí que debe ser TT para que los bancos y los políticos se tomen en serio los problemas que hay en este país. Ahí la tijera sí que ha hecho pupa. Así lo veo.

Botín en bermudas

2012 June 4
por Leticia Mena

Botín utilizó un atuendo de los más cómodo y colorido: bermudas y polo rojo, casi del mismo tono que el de su banco y de Ferrari, la escudería que patrocina, para recibir al monarca

El rey Juan Carlos saluda a uno de los miembros de la representación diplomática española a su llegada al hotel en el que se aloja en Brasilia. Al fondo a la derecha, el presidente de Banco Santander con pantalones rojos y calcetines blancos.

 

Dos reyes se han encontrado en Brasil. Juan Carlos y Emilio. El de España y el de las finanzas. El primero apareció con muletas supersónicas. El segundo, en bermudas. Reconozco que me ha chocado ver al rey del protocolo de esta guisa, y es que si algo caracteriza al cántabro es que nunca ha hecho ni dicho nada fuera de tiesto. Pero en Brasil está relajado y lejos de sus chicos de vestuario, esos que siempre llevan a mano una corbata roja para todo aquel que ose a hablar en su nombre.  Y ahí estaba Emilio, en bermudas. Rojas, eso sí. Como el polo y las zapatillas. Al más estilo Ferrari pero enseñando piernas, que las tiene, aunque nadie las hubiera visto en años en encuentro de este renombre. Botín completó su outfit con unos calcetines blancos, esos que nunca pasan de moda y que al tiempo nunca lo están.

Es curioso porque el resto de la gente que estaba en el hotel a esa hora aparecen trajeados y con corbata, o como mucho en pantalones de vestir. Pero de corto, nadie. Sólo Botín. Dicen que venía de hacer footing y que se encontró con la sorpresa real en el hall del hotel. Imagino a don Emilio maldiciendo el momento en el que sacó de la maleta el conjunto colorado para disfrutar de un momento de relax cuando de repente, zas, el rey de España apareció por la puerta de su hotel con decenas de fotógrafos detrás.

La imagen dio la vuelta al mundo en cuestión de minutos gracias a las redes sociales.Y ahí cada cual se cebó con el señor Botín a su antojo: “Saludo de Emilio Botín al rey a su llegada a Brasil: Hola, soy tu menstruación” ; “Todos los mitos se hunden en España: cuando cree que nadie le ve, Botín sale de paseo disfrazado de Teletubbie” y “Botín recibe al rey vestido  como el guitarrista de ACDC”   han sido algunos de los comentarios que ha originado el atuendo del presidente del banco.

Angela Merkel, la reina de la laca y del cepillo de rulo

2012 May 25
por Leticia Mena

Angela Merkel me produce un enorme respeto, no porque sea la dama más poderosa del mundo, sino porque a veces creo que debajo de su pelo esconde un centro de operaciones especiales en el que se pergeña el futuro del euro. Quizá la mata que corona su cabeza se vaya estropeando al mismo ritmo que Europa se hunde, porque lo que es evidente es que esta mujer no es como el buen vino.

Basta con poner Angela Merkel en Google para disfrutar de la friolera de 28 millones de fotos en los que puede verse desde una cándida Merkel de pelo lacio y flequillo liso, a la actual, que sufre un proceso de’ asetamiento’ (dícese de algo que tiende a convertirse en ‘seta’). Ahora la sucesora de la dama de hierro ha decidido ahuecarse el pelo dejando al aire las orejas y esa práctica le ha llevado a cometer curiosos excesos en los que parece que el cepillo de rulo se ha convertido en un buen aliado junto a la laca. Me la imagino por la mañana frente al espejo, haciendo memoria de las reuniones que tendrá a lo largo del día mientras con una mano da vueltas al cepillo redondo y con la otra gradúa la intensidad del secador. Suele despistarse porque a veces se levanta tanto las puntas que parece que lleva peluca, que no pasaría nada si así fuera, pero no es el caso.

Pero Merkel es de otra guisa. Lo mismo que Margaret Thatcher. Es imposible encontrar una foto de Margarita con otro look diferente al de Rey León. Ella lo valía. Y Europa, lo sabía. La Thatcher empezaba a cardar aquello y se quedaba sola. A veces subía tanto que crecía unos cuantos centímetros.  Ángela y Margarita. Margarita y Ángela. Dos mujeres que se han convertido en reinas de la laca y del cepillo de rulo.

Donde manda don dinero que se pongan dos anillos

2012 May 21
por Leticia Mena

Y vuelo erre que erre con las joyas del señor Alí.

Ser rico tiene que ser tremendamente difícil por todo lo que se espera de ti y porque te pongas lo que te pongas, por muy feo que sea, puede convertirse en tendencia, y eso es una terrible responsabilidad. He empezado a contar las horas que quedan para que algún iluminado se pasee por Cañadío con dos anillos, uno rojo y otro verde, como el pequeño gran Alí. No puedo entenderlo. Probablemente valgan un potosí pero a mí me parecen de rey mago venido de Oriente. ¡Y encima uno de ellos en el dedo meñique! Pero donde manda don dinero que se quite doña elegancia.

Oscar Wilde dijo que “una corbata bien anudada es el primer paso serio en la vida”, algo que Alí se saltó ayer a la torera cuando decidió atarse al cuello un cuidado pañuelo gris de topos negros y enfundarse en un jersey de color verde manzana. De esta forma Alí dejó en evidencia algo que ya hizo en su día Alberto de Mónaco. Los trajes y las corbatas son para momentos importantes y lo comprar un club de fútbol no debe serlo tanto, al menos para alguien como él. Y allí estaban Revilla, Agudo, Montalvo y Pernía perfectamente trajeados con camisas y corbatas, y va Alí y aparece con un jersey de cuello alto, con las mangas remangadas y una pañoleta de seda. Marcano también optó por dejar la corbata en casa, junto a la sonrisa, porque durante el encuentro con la prensa se mostró seco y serio. Y mientras Alí, de lo más casual, aunque ahí seguían su esmeralda y su rubí dándole el toque de “soy rico pero no quiero que lo parezca”. Llegó en su jet privado y lució un móvil de carcasa dorada, que probablemente fuera de oro macizo como sus joyas. Se codeó con las peñas como si fuera uno más y luego, dicen que se comió unas pizzas. Parece majo el pequeño gran Alí aunque me gustaría más si se le cayeran los anillos. Por lo demás, aceptamos Alí como hombre moderno.

Los anillos de Alí

2012 May 21
por Leticia Mena

Acabo de ver a Alí por primera vez. Estoy impresionada. No recuerdo de qué color tiene el pelo. Muchos menos los ojos. Le recuerdo de piel morena. Creo que llevaba traje y corbata. Ahora, lo que no olvidaré mientras viva serán esos dos ‘anillacos’ que lucía en sus dedos corazón y meñique. Por Alá, Alí ¡quítate eso! Seguro que valen un imperio, seguro que son una esmeralda y un rubí. Seguro que si los vendieras podría comer medio África o comprarte otro equipo. Pero son muy feos. Alí, de verdad. Son muy feos. Te quedan muy mal. Detesto a los hombres con anillos pero si se plantan lo que tú llevas me da por pensar que:

-uno, te los probaste haciendo el tonto y no puedes quitártelos ni con jabón.

-dos, que pese a tener tanto dinero como para comprar el Racing, eres un poquito hortera.

-o tres, estabas quitándote un disfraz cuando te hicieron la foto.

Te espero en Santander con la mano tendida y sin anillos, claro.

Feo no, lo siguiente

2012 May 21
por Leticia Mena

Mira que son feos los crocs. Son cómodos, pero más feos que los propios pies. Pese a que el último verano no se han visto tanto como el pasado, este invierno también se han lucido. Son cerrados pero en la misma línea. Anchos como el océano y con un tacón incómodo de mirar, pero imagino que con ellos puestos uno dirá “ande yo a gusto y ríase la gente”.

El verano me dejó estampas imborrables en la retina: desde tangas que se asoman por los pantalones más indiscretos, a camisetas de rejilla o de lycra con motivos de leopardo… Tampoco han faltado dados colgados del retrovisor ni el típico chulo de playa con el ‘pa panamericano’ saliendo por los subwoofers a todo trapo. Tampoco han faltado las combinaciones más imposibles de bañadores de cuadros con camisetas de flores. ¡Por Dios, uno debe mirarse al espejo antes de salir! Si la respuesta vuelve a ser “ande yo a gustito…”, la respuesta a la respuesta es “pues no me pidas que vaya contigo”.

En el panorama masculino no hay término medio. O se cuidan hasta marear con tanto perfume o se dejan hasta marear con la misma camiseta de lunes a lunes. Si la prenda sólo sirve para ir de casa a la playa y de la playa a casa, no seré yo quien diga a nadie que ha habido unas rebajas maravillosas y que hasta por tres euros uno ha podido comprarse cualquier cosa. Pero si la susodicha prenda de algodón está llena de chorretones de la barbacoa, del helado derretido y de las patas del perro, por favor, hagan todo lo posible para que ese individuo se quite esa camiseta antes de que tenga que ir a Urgencias para que se la extirpen del cuerpo.

Pero también hay chicos que se cuidan hasta el extremo. Depilarse entra dentro de su lista diaria de tareas pendientes para hoy. Ni un solo pelo que no sea necesario. Cabeza (si la naturaleza lo permite) y cejas, pero meterse con estas última lleva el riesgo de cruzar la línea del ‘me cuido’ al ‘soy un hortera de bolera’. Los tatuajes también ocupan parte del baúl en el que meter las cosas de las que te arrepientes. No puedo entender que alguien se dibuje un tigre en la espalda y se vea más guapo, o que una chica ponga sus muslos en manos de un tío con una pistola de tinta para que te le grabe dos mariposas del tamaño de unas del récord Guinness. Si te ocurre eso y dejas a tu pareja, yo te entenderé, y cuando él o ella te salte: “No vas a encontrar a nadie como yo”, la respuesta es bastante sencilla: “De eso se trata”.

Los 'recaducos' no se hacen en chándal

2012 May 21
por Leticia Mena

Hay un grupo en Facebook que me ha hecho muchísima gracia y que viene a confirmar mi teoría de de que las leyes inversamente proporcionales proliferan como setas en la viña del Señor. Cuanto peor vestido vas, más gente te encuentras. Imagino que es lo que piensan todas la mujeres que salen en chándal a hacer un ‘recaduco’ al centro y ¡zas!, resulta que toda la población de sus conocidos en el planeta han decidido alinearse en el mismo lugar y a la misma hora. Por eso, por el horror que me producen esas prendas deportivas fuera de los escenarios meramente deportivos, voto por prohibir su uso por las calles. No puede ser que haya quien se enfunde en un chándal y salga a tomar el aperitivo. Tampoco apuesto por subirse en tacones de vértigo para tomar las rabas ni por pintarse el morro de rojo para tomar un café con las amigas. Ni tanto ni tan calvo. Da igual que sea domingo. Da igual que hayas dormido poco. Da igual que no te apetezca arreglarte mucho. Da igual. Tanto para ellas como para ellos, que parece que a ellos se les perdona más y les queda igual de mal.

Existen muchas prendas que nada tienen que ver con encorsetados trajes de chaqueta y que pueden ponerse en cualquier ocasión. Pero el chándal no puede formar parte de nuestras vidas por el simple hecho de que sean cómodos. No debemos dejarnos comer el tarro por Pam y Gela, las californianas conocidas en su particular mundo de luz y color como ‘Juicy Couture’. En su día estas diseñadoras regalaron un chándal de terciopelo rosa y cachemir a Madonna, y la ‘ambición rubia’ lo gastó de tanto usarlo. Pero también la de ‘Like a Virgin’ se puso aquel top de conos de Jean Paul Gaultier y no por ello la hemos copiado, ¿no?

Si quieres estar cómoda, apúntate a los leggings. Son como un guante y admiten cualquier combinación de calzado. Pero ojo, ojito, ojo. Si optas por estas mallas tan ‘casual’, por el amor de Dios, ponte algo encima que te tape el culete. Sólo puedes permitirte enseñarlo si tu mejor amiga, o sea tú misma, te invita a salir así a la calle. No te engañes, que si lo haces tú vas apañada… Hay que tener cuidado con esta prenda que cabalga entre los leotardos y los pantalones. Al César lo que es del César, y los leggings son para todas pero con blusones encima. Por cierto, ahora parece que se llevan los leggings de encajes… No por favor, no caigáis en esto… Si te los pones y como complemento te plantas esas gafas con forma de corazón que también se ‘llevan’, apaga y vámonos…

Otra de las prendas por las que propongo plantarse y dejar de comprar, es para que las hombreras se queden en nuestra memoria como una mala época que tuvimos que pasar allá por los ochenta. El tiempo ha demostrado que les quedaban mejor a los de Loco Mía que a cualquier pibón de hoy en día. Así que al resto de las mortales que ni se acerquen. Si vuelven deberán hacerlo también los pendientes de ‘a kilo la unidad’, esos que llevaban las Mamachicho, y no estamos para cargar más peso que el de nuestras conciencias de compradoras compulsivas en rebajas.

Los trikinis también forman parte de mi particular baúl de los horrores. Tienes que tener un cuerpo de escándalo para que te quede bien, y si lo tienes no podrás moverte tranquilamente porque seguro que la parte que convierte el ‘bi-kini’ en ‘tri’ se mueve por tu tripa como Pedro por su casa. ¿El resultado? Que tendrás varias marcas de moreno horrorosas, que saldrás de la playa un ‘poquitito’ histérica y que no dejarás de preguntarte por qué demonios te gastaste el dinero en una prenda tan ridícula.