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Fuego en las gradas
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Javier Bragado | 28-04-2017 | 12:36

Cuchillos, armas de fogueo y escopetas de perdigones en Cracovia. Palizas a seguidores del mismo equipo por tener la piel más oscura en Donetsk. Aficionados con bengalas y rollos de papel higiénico que invaden un partido de niños en Poznan. Ucranianos que aguardan la llegada de ‘hooligans’ ingleses para demostrar en peleas que están por encima de su nivel de violencia. Seguidores polacos que rodean la embajada de Alemania después de una derrota. Radicales que prenden con gasolina las bufandas de sus rivales en las tribunas para provocarles en el derbi de Cracovia bautizado como ‘Guerra Santa’.

Son algunas estampas recientes de lugares a los que acudirán aficionados de toda Europa para seguir un torneo deportivo. Postales que avisan del carácter y capacidad de organización de los fanáticos en países en los que la violencia se ha convertido en solución y salida a las malas condiciones de vida.

Parece que solo los ingleses han afrontado con seriedad esta amenaza. Porque su innegable experiencia debería servir para la precaución. Por mucho que los responsables se afanen en alabar la seguridad en los estadios, los esfuerzos deberían extenderse a sus cercanías. Un reciente documental de la BBC ya reveló que los ultras de este país esperan la llegada de ‘amigos’ rusos para reivindicar la superioridad caucasiana a base de golpes. En Polonia, con algunos de los grupos más violentos, también han enviado sus amenazas.

No es un asunto baladí. En ambos territorios son habituales las ‘ustawka’, unas reuniones concertadas entre radicales para batallas campales. En estas peleas experimentan estrategias de ataque que luego expandirán en sus luchas contra la policía o en las emboscadas contra los aficionados rivales que se encontrarán lejos de las zonas de protección. De hecho, como han mostrado algunos reportajes de investigación británicos, la intención de estos grupos será expandir su violencia a cuantas localizaciones sean posibles. Puede que no logren introducir bengalas o armas en los estadios, pero los aledaños pueden ser un infierno sin control. Incluso el Consejo Seguridad y Defensa Nacional de Ucrania ha debido reconocer: «Los ‘hooligans’ podrían provocar serios problemas, con peleas de aficionados venidos de otros países y manifestaciones de xenofobia y racismo».

Con este terreno inflamable no sería extraño que los ánimos caldeados prendieran en jornadas de peleas y fuego. Rusia disputará sus primeros partidos en Polonia y, de hecho, jugará contra el equipo anfitrión en 12 de junio en Varsovia. Inglaterra jugará en Donetsk el 19 de junio en el último partido de la fase de grupos. Dos oportunidades para la desgracia o para evitar la tragedia y mucho tiempo previo para prevenir los escalofríos.

Que no pase nada.

Sobre el autor Javier Bragado
El periodista Javier Bragado analiza la actualidad del Mundial de Brasil con la mirada en las anteriores ediciones y da su particular versión

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