Mil mujeres de paz

La semana pasada terminó aquí en Cartagena una serie de conferencias que tuve la suerte de organizar, realizadas por 8 de las 12 mujeres colombianas que formaron parte en el año 2005 de la candidatura “1000 mujeres por el premio Nobel de la paz”. Poder conocer a estas 8 mujeres, sus historias, su coraje y su valentía ha sido una experiencia muy especial y quisiera desde aquí poder compartirla con todos vosotros, quizás a alguno le interese conocer cómo personas anónimas, sin grandes recursos ni palabras grandilocuentes han cambiado su entorno, sus comunidades, sus propias vidas en un contexto difícil. A mí, sinceramente, me han cambiado la manera de ver la ciudad en la que vivo y el país en el que estoy.

Todas ellas son personas de una excelente calidez humana, amables, alegres y decididas, y, hablando con ellas, casi se me olvidaba la dura situación que están viviendo, amenazadas, han sufrido lo indecible para salir adelante por causa del conflicto armado que aún hoy asola el país (aunque las fuentes oficiales se empeñen en negarlo).

Hilda Liria, por ejemplo, líder indígena que vive en la región cercana a Medellín, nos contaba el otro día que estuvo varios años escondida, asustada, habían matado a parte de su familia y ella seguía amenazada también, obligada a desplazarse del mundo que había conocido, de la selva, de su comunidad. Y siguió asustada hasta que un día vio que su vecina tenía que salir a mendigar con sus hijos para poder comer y algo hizo “click” en su cabeza. Decidió que tenía que hacer algo por sí misma y por la comunidad que la rodea, o si no estaría echando su vida a perder. Y eso hizo. Es toda una líder, las ideas fluyen por su cabeza y todas tienen un mismo sentido: potenciar los procesos que lleven al bienestar de su pueblo y a la paz en el país.

María Tila, otra de las mujeres que he tenido el placer de conocer, también me sorprendió por su energía. Con 79 años, tal y como ella misma comenta a todo el que quiera escuchar, aún está llena de ganas de hacer cosas y dispuesta a hablar con cualquier persona interesada en lo que tiene que decir. Sonrisa perpetua, en la boca y en sus ojos azules, que hacen que una se encuentre a gusto sólo con mirarla. Sigue trabajando en las comunidades de Bogotá, apoyando a los jóvenes que, según ella, son los que tienen una tarea más importante por delante; potenciando el papel de los viejos, como ella dice, que no deben pensar que por cumplir años ya no sirven, y buscando el entendimiento entre generaciones, puesto que ahí reside un importante motor de cambio. Y cómo no escucharla, si nació en el año 1931, ha visto la mayor parte de los cambios del siglo XX y dice no haber vivido ni un sólo día en paz en su país. Tiene alma de profesora, paciencia infinita y muy buen humor. No quiería dejar pasar ni un momento libre en estos días para irse a mirar el mar, “¿Cómo no voy a ir a mirar el mar? Ya lo ví esta mañana, pero es tan hermoso…”. Esta mujer es oficialmente mi nueva abuela colombiana, que no se amedrenta ante las amenazas de los violentos y que tanto cariño pone en todo lo que hace…

A todas ellas, a María Zabala, que vino más de 13 horas en diferentes autobuses para compartir el rato de la conferencia con nosotros y que es una persona directa, segura, tierna y valiente, que ha conseguido superarse y crear un proyecto de vida para su comunidad y formar su propio “Valle Encantado; a Virgelina, que tiene la facultad de decir bien claro lo que piensa, que es capaz de ingeniar 20 maneras diferentes para conseguir recursos y, de paso, no perder sus raíces afrodescendientes en el proceso, que está orgullosa de lo que es y tiene muy claro que no acepta que la violencia entre en su vida, que no se amedrenta y habla por los codos; A Beatriz, que después de todo lo pasado en su vida aún sonríe como una adolescente cuando piensa en sus hijos y en su marido, el amor de su vida. Que lucha cada día por ayudar a que las niñas y las mujeres de su región no caigan en las redes de la prostitución, muchas veces impulsada por sus propias familias; a Ana Teresa y a Patricia, que tan bien nos explicaron la necesidad de paliar la brecha que divide a la sociedad Colombiana, que desde su trabajo diario defienden a tantas y tantas personas y claman por la movilización, que llevan más de 20 años luchando por su país y siendo desoidas, y sólo buscan tejer una red de paz que ayude a tantos a salir del hoyo… a Rafaela, que en su charla nos demostró el poder que la tolerancia tiene frente a las dificultades, que es necesario apoyar otras causas, aunque no te toquen tan directamente, simplemente por que son justas…

A todas les debo mucho, me han enseñado la realidad de su país, me han demostrado la capacidad que el ser humano tiene para ser mejor y me han hecho pensar. Se lo agradezco desde aquí y también les agradezco a ustedes que se hayan parado a leer conmigo esta historia.

Un abrazo desde Colombia.

María

Trabajando en Cartagena

Hola a todos,

Hace un tiempito que no escribo, acaba de ser mi segundo cumplemes cartagenero y han pasado muchas cosas desde que estoy por acá. Lo que más destacaría es la gente encantadora que he conocido, en el ámbito personal, sí, pero también en el profesional. Afortunadamente mi trabajo me va a permitir entrar en contacto con personas de una calidez y unos valores humanos increibles.

Mis dos compañeras en el centro, Lore y Caro, están colaborando en un taller de temática afro, con un grupo de uno de los barrios de Cartagena, y el sábado pasado pude también participar.

Pero primero una aclaración, los barrios, en oposición al centro, son zonas inmensas a las afueras de la ciudad, en muchos casos sin canalización, con construcciones improvisadas, comunidades compuestas en su mayoría por desplazados del conflicto armado, campos de cultivo de pandillas, la cantera del sicariato y lugares en los que el acceso a los derechos más básicos se ve vulnerado de mil formas. Y es que Cartagena tiene dos caras, una amable y turística: la playa, el sol, los restaurantes, los coches de caballos y las puestas de sol… y otra “bien pesada”, como dirían aquí, con un 80% de la población en serias dificultades, pobreza, marginación, racismo y violencia.

Hace poco tuve la oportunidad de acudir a un taller en el barrio de Villahermosa, cuyo nombre es un muy buen eufemismo. Mis amigas trabajan en un proyecto con jovenes afrodescendientes. Después de muchos meses de trabajo en el tema racial, de talleres, charlas, dinámicas y esfuerzo, los muchachos pensaron que sería interesante realizar una campaña por la defensa de la igualdad de derechos y la no discriminación. Un proyecto bonito. Un proyecto muy interesante, a decir verdad.

Y allí estaba yo, como “experta comunicadora”, preocupada ante la reacción que esos adolescentes tuvieran conmigo,por no saber explicarme bien o por meter la pata. Y se soltaron, se pusieron a hablar, no sin observarme descaradamente, con una energía impresionante, que es de admirar y más aún cuando se ve el contexto en el que viven, las cosas con las que conviven todos los días, se pusieron a hablar de racismo, de los valores de su comunidad, de sus ideas y su visión de las cosas. Me encantó el grupo, la experiencia y la actitud de todos los allí presentes. En ese momento me sentí feliz y sólo quería compartirlo con vosotros. Es impresionante el poder de las personas y la energía que alguna gente emana ante los problemas, haciendo fácil lo imposible.

Os mando un abrazo desde este lado del charco.

María

Comienzos en Cartagena: la llegada, la mudanza y el Mundial.

¡FELICIDADES, CAMPEONES! Eso es lo primero que me viene a la mente al comenzar este post, los gritos, los abrazos y la felicidad de ser campeones del mundo y la tristeza que me da no poder sumarme a esas celebraciones multitudinarias en la Cibeles… pero bueno, que conste mi felicitación para todos y que ya por acá hicimos nuestra celebración particular, con nuestros amigos colombianos ¡e incluso un español de Santander!… apoyando a la roja y compartiendo nuestra ilusión, con tortillitas de patata y arepas de huevo, uniendo lo más típico de los dos países…

Pero no sólo alegrías futbolísticas han llenado estos primeros días en Cartagena, sino que ha sido una semana intensísima…

Llegué a Colombia después de 20 horas de viaje, cansada e ilusionada, y me encaminé al hotel que nos habían reservado para los primeros días, el hotel Caribe, en el que iba a compartir habitación con mis dos compañeras del Programa Tandem, Lorena y Carole, que ahora son, además, mis compañeras de piso.

Está situado en la zona turística de Cartagena, la zona “VIP” frente a la playa de Bocagrande, llena de hoteles altísimos, turistas y con vistas al mar. En mi opinión esa zona no tiene mucho encanto, es bastante artificial, podría estar en cualquier ciudad, así que tampoco pasamos mucho tiempo en el hotel. Nos entregamos por completo a la búsqueda de piso y a explorar el centro histórico de Cartagena, que es una preciosidad.

Y ya tenemos una casa, precisamente en el centro amurallado, gracias a un golpe de suerte y a un encuentro fortuito por la calle hemos encontrado un piso precioso con vistas al mar desde la terraza… por ahora todo va muy muy bien y estoy muy feliz de estar aquí. La incorporación al trabajo ha sido también muy agradable, el equipo del centro es muy amable y se realizan actividades muy interesantes en las que estoy deseando involucrarme. La verdad es que está saliendo todo a pedir de boca, ¿qué más se puede desear?

Ya os iré contando qué tal marchan las cosas por aquí y qué tal me va, en este lugar tan bello y tan lleno de contrastes. Un abrazo a todos y a disfrutar de la celebración futbolística…

Cuenta atrás para una nueva aventura…

Buenas tardes a todos,

hace unos meses que no escribo en el blog, la razón, muy simple, mi estancia de un año en México se acabó y regresé el pasado octubre a España, con una sensación que me imagino será similar al síndrome del miembro fantasma, como si me hubieran amputado un brazo o una pierna. Y a cada rato echaba de menos ese miembro ausente, me acordaba de personas, de buenos amigos al otro lado del charco, de lugares visitados, de momentos compartidos allá e incluso alguna lagrimilla se asomaba a mis ojos al cruzarme en la puerta del Sol de Madrid con los mariachis que amenizan a los transeúntes…

Sin embargo, aquí estoy otra vez, tras unos meses un tanto extraños, de vuelta a la vida cotidiana, de echar de menos lo que quedó atrás y de dudas sobre por dónde seguir… me encuentro a pocos días de cambiar nuevamente de país, de continente y de vida.

El próximo día 6 de julio me subiré en un avión rumbo a Cartagena de Indias, Colombia, una ciudad que, según los que la conocen es “un paraíso”, llamada por algunos “la Miami del sur”. Y me descubro a mi misma impaciente, deseando conocer el país, la gente, la cultura, mi nuevo trabajo, encontrar nuevos amigos, realizar viajes y llenarme la maleta de recuerdos inolvidables de esta nueva parada en mi camino.

Me debato ahora entre la impaciencia y la ilusión, los nervios y la incertidumbre… y, como sucede antes de todos los cambios, me pregunto qué tal me irá, si todo saldrá bien y qué nuevas vivencias me esperan al otro lado del charco. Sin duda la respuesta a estas preguntas la compartiré aquí con todos vosotros, con todo aquel que quiera pararse a leer estas líneas. Como siempre, os agradezco la atención prestada y os mando un fuerte abrazo.

María

Zihuatanejo…

Hola a todos,

hace algunas semanas que no escribo, la verdad es que, cada vez que me decidía a escribir, me ponía triste pensando en lo poco que me queda por estas tierras… y, después de varias semanas así, he decidido dejar de pensar tanto. :)

Hace unos días estuve en Zihuatanejo, fui con dos amigos a bucear… porque no había vuelto a realizar ninguna inmersión desde que me certifiqué como “buSa” y ya tenía mono.
Así que, raudos y veloces, nos decidimos por Zihuatanejo, tomamos un avioncITO (no es broma, casi no cabía de pie) y nos fuimos a conocer el lugar en el que el protagonista de la película Cadena perpetua había decidido esconderse tras fugarse de la cárcel. Ahora entiendo por qué lo eligió, es un lugar con encanto, el tiempo pasa a otro ritmo y, lejos de los grandes complejos turísticos, aún se encuentran rincones con encanto donde sentarse a contemplar…

Zihuatanejo es un pueblito pequeño, con barquitas, playa, restaurantitos… y está muy de moda entre los “gringos”. Se ve que saben lo que es bueno…


Llegamos el viernes por la tarde, llovía, aunque es lo normal en esta época del año… y al país le hace falta porque las amenazas de sequía y cortes en el suministro de agua otean en el horizonte. Pese a la lluvia, que no tardó mucho en parar, la temperatura era la ideal para pasear y nos dimos una vuelta, cenamos en un restaurante en el que nos encontramos a un español que, al reconocer nuestro acento, nuestras eses y ces, se acercó a saludarnos y nos contó que llevaba en zihuatanejo casi 8 años. Es curioso como, después de tanto tiempo, uno sigue buscando cualquier contacto con España, aunque sea de la mano de unos turistas…
A la mañana siguiente nos tocó madrugar, pero con gusto… después de disfrutar de dos buceos impresionantes, con bastante visibilidad, un montón de fauna, un caballito de mar, mantas, morenas, peces de colores… de pasar la mañana cual Popeye en alta mar y recibir los elogios de nuestro instructor, (según él, para ser principiantes, se nos da bastante bien), disfrutamrnos en la playa de una piña rellena de mariscos que, cada vez que me acuerdo, hace que se me salten las lágrimas de felicidad. Es, sin duda, el mejor “platillo” de todos lo que he probado en México durante este año…

Arriba, el manjar que nos sirvieron en la playa y, debajo, una de mis “compis” de buceo -Xiomara- y yo entre los dos buceos que hicimos ese día… ¡qué poca pinta de profesionales que tenemos!


Y, después de la tormenta (o del buceo) llega la calma; continuamos nuestro fin de semana en el paraíso, comúnmente denominado Troncones, en unas cabañas al lado de la playa, escuchando las olas del mar y descansando en las hamacas…
Pasamos el rato charlando con la Sra. Mari, encantadora, encargada de atendernos en las Cabañas Quinta de Liz. Nos dio conversación, nos recomendó los mejores lugares para bañarnos y nos contó sus anécdotas de varios años trabajando en el hotelito. Sobre todo me hizo gracia la anécdota de que unos de sus huéspedes le habían hecho una foto para colgarla en Internet… ella, horrorizada, pensaba que todo el mundo iba a ver su foto y se moría de vergüenza… le prometí que yo también hablaría de ella en mi blog y cumplo mi promesa con gusto ¡Qué tendrán los mexicanos que, cuando les das lugar y tiempo, en seguida se paran a charlar, como amigos de toda la vida, como si el tiempo se hubiera detenido! son la imagen de la hospitalidad en estado puro…

Aquí las cabañas y Rodrigo, el tercero de la expedición, hablando con la Sra. Mari. Debajo, la playa de Troncones…


En resumen, fue un fin de semana genial pero que supo a poco… harían falta muchos años para conocer a fondo tantos rinconcitos que tiene este país…

Lamentablemente no me quedan años, tan sólo días por delante… y, en esos días, me espera una visita al vecino de abajo, Guatemala, que promete ser un recuerdo inolvidable para incluir en el álbum de este año… unas verdaderas vacaciones, 10 días sin trabajar…

Ya os contaré, güeys, hasta entonces, cuidaos…

A dos meses, 12 horas de avión y 4 horas de tren de casa…

Hola a todos

Hace un tiempito que no escribo, llegó el verano y, con él, los viajes, las lluvias y la pereza. A veces uno no tiene ganas de escribir, o no sabe muy bien qué contar…

También influyó que me fui de viaje, ¡cómo no! Esta vez le tocó el turno a las Barrancas del cobre, nos fuimos de ruta con el tren Chepe, desde la ciudad de Chihuahua al Pacífico y disfrutamos de los paisajes impresionantes desde la ventana… no podíamos dejar de mirar… durante cuatro días nos llenamos los ojos de color verde.

Esta era la vista desde el Divisadero… una de las más impresionantes del viaje

Fueron unos días muy especiales, para desconectar, nos dio tiempo de visitar cascadas, pueblos perdidos, de dormir mucho y resultó también ser un ejercicio de paciencia cuando no llegaba el tren…

Hace poco también volamos a San Francisco… el último viaje planeado a Estados Unidos, el billete llevaba guardado en mi cajón desde febrero, esperando.

Y, aunque parezca mentira, me acordé mucho de Reinosa, de la niebla, del frío de algunas noches de verano… en realidad, el verano en San Francisco es muy parecido al de Cantabria, ¡Quién lo iba a decir!

Ahí estaba yo con el Golden Gate de fondo, con permiso de la nube permanente que lo ocultaba para hacerle una foto… parece que no, pero hacía un frío cortante y, más aún, porque esta foto esta hecha de camino al puente en bici…

Casi se me olvida, este fin de semana hicimos algo productivo por el medio ambiente, nos fuimos con una actividad organizada por una gran empresa de refrescos mundialmente conocida a la zona que está entre los dos volcanes más cercanos a Ciudad de México, el Iztaccihuatl y el Popocatepetl… y nos dedicamos durante varias horas a plantar arbolitos… con la inestimable ayuda de un vecino de un pueblo cercano que tenía mucha más experiencia que nosotros. La mañana fue especialmente agradable, acompañada al más puro estilo de campo con una fiambrera de tortilla de patatas, filetes empanados y salchichón… En total se plantaron 3.800 árboles, al menos pusimos nuestro granito de arena para que ese maravilloso paisaje siga siéndolo por muchos años más…

Este era nuestro equipo de reforestación, el morado, el más motivado… :)

Estas han sido mis últimas aventuras, ya no me quedan muchas más por vivir a este lado del charco; al menos, eso es lo que parece cuando queda muy poco tiempo para mi regreso a la “Madre patria”. Hoy me he dado cuenta de que, en 8 semanas estaré pisando la estación de tren de Reinosa… Y se me mezclan los sentimientos.

Cada vez veo más difícil la posibilidad de quedarme aquí, he tocado muchas puertas pero al otro lado no he contestado nadie. Está bien, otro cambio más me espera en octubre, siempre se saca algo bueno… pero no puedo evitar sentir nostalgia anticipada por todo lo que no podré volver a hacer… o, al menos, no tan pronto…

No podré volver a comer tacos en la calle a las 4 de la mañana, no podré ir a mi “cafebrería” favorita a cotillear los libros, no podré pedir a un mariachi que me cante “sabes una cosa” cuando esté cenando con mis amigos, a los que tampoco veré tan a menudo ni viajaré a muchos sitios que me quedan por ver… ¡tantas cosas se me quedan en el tintero!

Estos meses han sido intensos, podría decir que han sido los más intensos de mi vida, nunca había viajado tanto, nunca había hablado tanto (este aspecto llega a ser preocupante), ni reído tanto… y me llevo muchos recuerdos, muchas fotos, muchos amigos…

Me quedo con eso, con la certeza de que una sonrisa asomará a mi cara cada vez que alguien pronuncie la palabra mágica… México.

Daniela, bienvenida…

Acabo de recibir buenas noticias: mi prima Nieves, que está esperando su primer hijo, ya sabe que va a ser mamá de una preciosa niña. Daniela será el nuevo miembro de mi familia a partir de noviembre, será un bebé guapísimo, morenita como sus padres… me la imagino ya con una carita risueña, cuando crezca un poco tendrá los rizos de su madre y la nariz de su padre, los ojos oscuros; una ricura de niña que alegrará las reuniones familiares con sus risitas y su dulzura. En las pruebas que le han hecho dicen que está perfecta, sana y todo va estupendamente.

Quiero felicitarte, prima, porque hemos compartido muchas cosas a lo largo de los años, porque esta niñita te cambiará la vida de maneras que ni siquiera imaginas, porque cualquier sacrificio será poco por ese ser que llevas dentro y que se convertirá en tu prioridad.

Felicidades, porque su carita será tu motivación de cada día, porque sé que trabajarás duro por darle lo mejor que puedas, para crearle un hogar y demostrarle cada día todo tu cariño. Te felicito porque estoy segura de que te brillan los ojos cuando piensas en ella, porque cuando te llame mamá o dé sus primeros pasos te llenarás de orgullo y porque canalizarás toda tu mala leche (ese genio que te caracteriza) en darle un futuro mejor a tu pequeña.

Me hubiera gustado compartir todo esto contigo de cerca, poder escucharte, darte mi opinión, aconsejarte, verte y vivir este milagro contigo. Seguro que es una experiencia muy emocionante, estoy completamente segura de que te pasas los días entre un estado de euforia y unos ataques repentinos de responsabilidad y preocupación, ¿me equivoco? Pero bueno, seguro que esa angustia porque todo salga según lo esperado se te pasará cuando la lleves en brazos y sientas que es lo más normal del mundo…. Daniela, que ya conoces, que está todo el tiempo contigo, con la que hablas, por la que te preocupas y a la que quieres un montón.

Me tomo la libertad de colgar aquí la primera foto de esa preciosidad de hija que vas a tener…

FELICIDADES PRIMA, un beso fuerte. María

Celebraciones en DF

Llevo un tiempo sin escribir, primero, por los exámenes (que, en junio, es lo que toca) y luego, por la celebración de su fin, de mi cumpleaños y de la vuelta a disfrutar del tiempo libre…

La semana pasada me llegó el cuarto de siglo y lo hizo por todo lo alto, ha sido una de las celebraciones más especiales de toda mi vida, sólo a la altura de cuando cumplí 18, acababa de hacer la selectividad y a la alegría del cumpleaños se sumaba la euforia por los cambios que estaban por venir.

En este caso, la celebración comenzó bien pronto en un parque temático, muy parecido a uno que está en Madrid y que los que me conocen saben que me encanta desde que trabajé allí, jejejeje… Nos pasamos todo el día subiendo y bajando de montañas rusas, con la adrenalina a flor de piel y disfrutando de un sol radiante en plena época de lluvias… un día muy divertido pese a que miles de mexicanos habían tenido la misma idea que nosotros y el parque estaba a rebosar. Un detalle muy curioso es que, cuando íbamos a comprar las entradas, se nos acercó un mexicano altruista (al que desde aquí le doy las gracias) y le dijo al taquillero que estábamos con él. Nos hicieron 140 pesos de descuento (unos 8€) sin pedir nada a cambio… no sé yo por qué le caímos bien a ese señor, ni siquiera había hablado con nosotros… pero fue una muestra de generosidad en estado puro.

Por la noche llegó la fiesta, un montón de gente en mi casa celebrando no sólo mi “cumple” sino también el de Rodrigo, otro becario que está por estas tierras. Y es que, al final, en esta ciudad somos una gran familia de españoles, y estas cosas hay que celebrarlas lo más en familia que se pueda.

La fiesta fue muy divertida, aunque no sé qué pensarán mis vecinos… de toda la noche yo me quedo con el momento de “la mordida”, tan típico en este país (tienes que morder la tarta sin apoyarte en ningún sitio con las manos y algún gracioso te empuja la cara para que te pringues lo más posible). No me hizo ninguna gracia que me estamparan la cara en la tarta, pero hay que aceptar algunas tradiciones foráneas cuando se está tan lejos de casa… De regalo tengo un álbum lleno de recuerdos de estos nueve meses que llevo ya en tierras mexicanas, un reloj que me permite calcular el tiempo que me queda por aquí, poquito más de tres meses… y, lo que es más importante, un “porrón” de amigos que se pasaron el resto de la semana re-celebrando conmigo… que eso sí que no tiene precio, como dice un famoso anuncio televisivo.

El día D era realmente el martes y conseguí un detalle cántabro para celebrarlo en la oficina, y es que las corbatas de Unquera han llegado hasta México de la mano de uno de los responsables de la Casa de Cantabria y el día antes me fui de excursión a una pastelería que está bastante lejos de mi casa para comprarlas. Mereció la pena, tuvieron mucha aceptación y, la verdad, estaban buenísimas.

Para rematar una semana increíble, este fin de semana estuvimos en Nueva York, rememorando decorados de tantas películas, dando paseos por Central Park, la Quinta Avenida, Times Square, el Soho, cruzando el puente de Brooklyn y practicando un poquillo de inglés… otro fin de semana memorable, pese a la lluvia… aderezado, además, por la hospitalidad de María y Elia, dos amigas-becarias en NY.

Por último, también quería contaros que este fin de semana es el Vive Latino, un festival que tuvo que posponerse por la gripe y, por fin, llega a DF. Entre los grupos participantes también hay representación cántabra, La Fuga toca el domingo y allí estaremos para corear los estribillos. La verdad es que, cuanto más lo pienso, más cuenta me doy: este mundo es un pañuelo. Ya os contaré qué tal el concierto. Un abrazo desde México.

BUCEANDO…

He recibido ya mi certificación de “busa”, como dirían aquí… con tanto lío de la gripe A no había podido compartir con vosotros el fin de semana tan divertido que pasé en Puerto Vallarta con cuatro amigos, Inés, Xiomara, Antonio y Jose… todos españoles, todos igual de emocionados por ver qué hay debajo de la superficie… y todos con el libro a medio leer, jejeje ¡qué típico! ¿No?

El equipo de buceo, “los increíbles”

Lo primero que tuvimos que aprender fue a ir contra nuestros instintos de aguantar la respiración debajo del agua y de flotar y no hundirnos… hay muchas cosas de las que estar pendiente y al principio agobia un poco. Todo se ve más cerca, las rocas, los peces, los demás… todos son más grandes, te chocas sin querer y es difícil mantenerse flotando donde uno quiere estar… pero lo conseguí, me hundí y pude ver… tanto que hay ahí abajo… peces globo, mantas raya, morenas y corales, estrellas de mar y peces de colores… increíble.

Eso sí, todo esto fue después de montar el equipo, que si el aire de la botella tiene que oler a lápiz, que si ponte el neopreno con el vaivén del barco (por muy fácil que parezca, no lo es tanto) y, sobre todo, saltar de espaldas desde el borde del barco, cual Jacques Cousteau, como tantas veces hemos visto en los documentales de La 2… Al principio da algo de “cosa”, luego es casi como estar en un parque de atracciones…

Después del salto “mortal”

El tiempo pasaba en un abrir y cerrar de ojos y ahí estábamos de nuevo, en el barco, con nuestros instructores siempre pacientes, siempre alegres, siempre pendientes. Es muy importante confiar en tu instructor y ellos consiguieron que siempre nos sintiésemos arropados y a gusto.

El fin de semana sirvió para desconectar del DF cuando la “epidemia” no había hecho más que empezar y también para cansarnos a muerte, porque parece que bucear no cansa, que casi no te mueves, pero yo creo que ese equipo pesaba unos veinticinco kilos y, al regresar al hotel, todos teníamos una cara de muertos… Eso sí, el cansancio se compensa con la perspectiva de otra inmersión, estoy deseando que se de otra oportunidad de bajar al fondo y curiosear, y ver, y aprender. Una buena amiga mía dice que bucear es como volar… y no seré yo quien le lleve la contraria. :-)
A todos aquellos que nunca se hayan planteado bucear, se lo recomiendo encarecidamente… Incluyo unas fotos que atestiguan la “hazaña”, espero que sigan muchas más.

Un saludo: María

Noche de “insomnio”

Son casi las doce de la noche y no me puedo dormir, mi ración cuádruple de cafeína está empezando a hacer estragos… ¡a buenas horas! Llevo toda la tarde intentando estudiar para los exámenes de junio, aunque hoy ha sido un día poco productivo. Y a las siete y media he ido a mi nuevo curso de creación literaria, que, aunque se vió interrumpido hace dos semanas por la gripe A, vuelve a marchar viento en popa…

Y hoy estoy especialmente contenta, mi “profe” me ha dicho que busque un tema para escribir un proyecto más largo, que le gusta mi estilo… es todo un halago y me llena de orgullo… creo que hasta me he puesto roja en plena clase. Pero bueno, para los que me conocen esto no es ninguna novedad… me pongo roja sólo con pensarlo :)

Así que aquí estoy, después de dar vueltas en la cama durante una media hora, pensando… la cafeína me activa “el coco” y, aunque esté cansada, no hay quien contenga esta riada de pensamientos… ójala tuviera un interruptor para desenchufarme cuando acaba el día… ¡mira que ponerme a pensar en el momento más inoportuno! Mañana, cuando suene el despertador, seguro que me arrepiento y le haré un boicot al café… Pero, por otro lado, estoy contenta, de vez en cuando es bueno pensar… y me he acordado de otros momentos en los que, a lo tonto, sin casi quererlo, alguna persona me ha ido encaminando hacia esto de leer, escribir, comunicar… ¡qué lejano queda todo cuando pasa el tiempo!

Me acabo de acordar de un escritor que vino a mi colegio cuando era pequeña, Jordi Serra i Fabra… se puso a hablar y me quedé medio hipnotizada, escuchando cómo nos animaba a vivir la vida y a no quedarnos pasmados viendo como pasa… la verdad es que recuerdo esa charla como muy divertida y hoy valoro mucho más su tiempo, no todo el mundo se atrevería a plantarse delante de un grupo de críos, ya se sabe que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad… son los críticos más crueles.

Y mucho tiempo después, el año pasado, durante mi estancia en Austria, tuve la oportunidad de asistir a un curso con una poetisa nicaragüense, Maria Amanda Rivas (una española y una nicaragüense que se conocen en un curso en Austria, si eso no es raro…). La verdad es que, al principio, iba un poco de relleno… no hay mucha gente que, en un país que no sea de habla hispana, tenga la capacidad para escribir poemas en español o para entender una clase entera sobre metáforas y demás y por eso me pidieron que asistiera. Pero, al final, resultó una experiencia muy enriquecedora. Me encantaron sus poemas, me quedé embobada otra vez escuchando sus historias (quizás debería preocuparme mi tendencia crónica al ensimismamiento). Nos contó la vergüenza que pasó cuando se publicó su primer libro, tanta, que se escondió durante una semana en Costa Rica… me sorprendió la manera tan peculiar que tiene de ver la vida, de pensar cómo los pequeños acontecimientos que nos aguardan a la vuelta de la esquina pueden cambiar las cosas… me hizo salir de esa clase con una sonrisa de oreja a oreja pese al frío de enero y eso no es algo que haya que menospreciar, en Austria hace mucho frío, más que en Reinosa. :)

Hace poco también pude escuchar a varios grandes de la literatura, ya no en un curso sino en un discurso en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (Jalisco)… homenaje a Carlos Fuentes con la presencia, entre otros, de Gabriel García Márquez… es todo un privilegio, cuando comentaban sus anécdotas, los puntos en que sus vidas se habían entrelazando… tener delante a esos genios era casi un milagro… una escena digna del mejor de mis sueños de adolescencia. Las clases de literatura del instituto toman un nuevo sentido cuando tienes delante a uno de los mayores monstruos del realismo mágico… deseé haber prestado más atención, saber más, haber leído más…

¿Cómo darle las gracias a gente tan lejana? ¿Cómo comprender su influencia en las pequeñas decisiones de mi vida? No sé por qué pero ahora, en este momento, los recuerdo y comprendo que han influido también en que sea quien soy, en mi manera de ver el mundo, en que haya querido viajar y ver, dentro de mis posibilidades… desde la primera vez que me dejaron con la boca aberta. Es la expresión del efecto mariposa aplicado a la vida… No sé si es porque tengo sueño pero hoy lo veo todo un poco más brillante, más real, más bonito. Y toda esta avalancha de pensamientos comenzó por una buena crítica en una clase… ¿Cambiará este detalle algo dentro de diez años?

Buenas noches. María

El Diario Montañes

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