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Pedro Sánchez llama a Revilla
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Jesús Serrera | 18-03-2017 | 19:28

Las batallas internas en los partidos las resuelven sus militantes, pero también hay un pulso mediático por dirimir que se dirige esencialmente a los indecisos. Está pasando en el intenso debate por el liderazgo que agita en las últimas semanas al PP de Cantabria con vistas al congreso del 25 de marzo y también el que los socialistas tienen fijado para mayo y junio. Es por eso que Pedro Sánchez ha llamado a Miguel Ángel Revilla para que le reciba cuando su campaña a las primarias del PSOE le traiga por Cantabria, probablemente en abril.

El presidente regional dio su apoyo a Sánchez en las dos últimas elecciones generales y en el posterior conflicto interno que desembocó en su renuncia a la secretaria general del PSOE. Ahora Revilla está más ocupado en recomponer las relaciones con el poder central del PP, que es el que tiene la llave de la caja fuerte, pero mantiene la agenda disponible para los candidatos socialistas que le pidan cita. Para todos, ha tranquilizado el jefe del Ejecutivo a sus socios del PSOE.

Hay una doble interpretación bien curiosa en este episodio: Pedro Sánchez y su equipo buscan el efecto positivo que la popularidad de Revilla pueda tener en el conjunto de los afiliados en toda España. Los detractores de Sánchez en Cantabria piensan más bien que no le beneficia el encuentro con el líder del PRC, que es el aliado en el Gobierno y en muchos ayuntamientos, pero también un rival político, el gran ‘culpable’ del declive del PSOE en los últimos años.

En Cantabria, con algo menos de 4.000 afiliados con la cuota al día, la pugna interna es todavía incipiente. Los ‘sanchistas’ son los más movilizados. El secretario general y portavoz municipal en Santander, Pedro Casares, es su cabeza visible desde la campaña de primarias que llevo a Pedro Sánchez al liderazgo socialista en el verano de 2014. Hace quince días, sin mucha publicidad, solo con el boca a boca, llenaron tres autobuses y se quedaron cortos para desplazarse a un mitin de su líder en Valladolid. Esta semana han llenado el polideportivo de Bezana con Adriana Lastra, que no es todavía un referente principal del movimiento. De aquí a las primarias de finales de mayo, el grupo organizará otros actos con protagonistas foráneos y con el propio Pedro Sánchez.

El grupo de Sánchez en Cantabria, bajo el lema ‘Somos socialistas’, ya se ha reunido con la secretaria general, Eva Díaz Tezanos, para presentarse en sociedad y para algo todavía más trascendente: darle garantías de que su movilización se ciñe estrictamente al ámbito federal. O sea, que no hay ninguna operación encubierta para intervenir en las posteriores primarias y en el congreso del PSOE de Cantabria, que con toda probabilidad refrendará el liderazgo de Díaz Tezanos.

La dirección del partido guarda una pulcra neutralidad. Ha ofrecido a los dos candidatos confirmados, Pedro Sánchez y Patxi López, ayudarles en la difusión de sus actos en Cantabria y la posibilidad de que expliquen sus programas a la ejecutiva, y hará lo mismo en su caso con Susana Díaz.

La imparcialidad oficial no impide que algunos dirigentes agiten las agrupaciones a favor de Patxi López, un habitual de los mítines electorales en esta región en todas las campañas. No se trata tanto de empujar al exlehendakari, que no parece progresar mucho en sus posibilidades fuera del País Vasco, como de contrarrestar el empuje inicial de Sánchez, a la expectativa de que Susana Díaz se confirme como candidata. Los partidarios de la presidenta andaluza, eufóricos por el reciente sondeo interno que le auguran un 45% de los votos, 7 puntos más que Sánchez y 28 más que López, dan por seguro que el anuncio se producirá el sábado 11 de marzo. Entre tanto, ha comenzado a operar tímidamente una plataforma ‘Cantabria con Susana’, que glosa su gestión y su discurso.

En el terreno dialéctico, la controversia de las últimas semanas se ha centrado en la formulación de lo que son o dejan de ser convicciones y actitudes socialistas. Pedro Sánchez se atribuye las esencias del partido y sus adversarios internos se sienten agraviados.

Con el rechazo frontal al PP por bandera, Sánchez ha perdido el respaldo de las élites socialistas, pero mantiene un apoyo importante en las bases, a pesar de las sucesivas derrotas electorales, de los bandazos, de la querencia al acuerdo con Podemos y a las cesiones de la unidad de España con el independentismo catalán. O sea, todo lo que rechazan los dirigentes históricos, la mayoría de los barones y la gestora que dirige el partido desde octubre, que preferirían empezar a cerrar una crisis gravísima y no volver a la primera estación del vía crucis si Sánchez retorna al liderazgo del que fue defenestrado por el Comité Federal. Seguramente una buena porción de los cinco millones y medio de votantes comparten la idea de pasar página, pero sólo los 190.000 afiliados decidirán el rumbo del PSOE.

Sobre el autor Jesús Serrera
Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.