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Fecha: enero, 2017
PP: continuidad o renovación
Jesús Serrera 31-01-2017 | 9:22 | 0

‘Un líder es el que lleva sus seguidores a donde nunca habrían ido solos’. Entre las muchas frases célebres, unas solemnes y otras cargadas de ironía, que definen el liderazgo, las hay que se ajustan a las necesidades de la corriente que en el PP de Cantabria busca el cambio en la dirección del partido que preside Ignacio Diego. No son pocos, pero quieren un dirigente con predicamento que abandere el movimiento. En el PP cántabro no han esperado a que se celebre dentro de dos semanas el congreso nacional para entablar la batalla del cónclave regional del 25 de marzo. En el aparato se toman posiciones, se airean consignas de Génova reales o ficticias, se alcanzan acuerdos que duran horas, se proponen teorías conspiranoicas, a veces inverosímiles y contradictorias, y tampoco faltan la intriga y el juego sucio.
En realidad, el debate sobre el liderazgo en el PP cántabro se abrió hace ya 21 meses, en la misma noche electoral del 24 de mayo de 2015, nada más sustanciarse en las urnas un descalabro de proporciones comparables a la histórica victoria de cuatro años antes: la conquista del Gobierno regional con mayoría absoluta y el bastón de mando en 60 municipios, la mayor cota de poder alcanzada por el partido hasta entonces.
Esta vez el varapalo supuso el desalojo del Ejecutivo y la pérdida de una veintena de ayuntamientos, los más poblados de Cantabria. Solo en Santander Íñigo de la Serna pudo mantenerse a duras penas como alcalde merced a un acuerdo con Ciudadanos. El fracaso se tradujo en una notable desmotivación en el PP, que los mediocres resultados en las dos elecciones generales posteriores y la desangelada vida del partido no han ayudado a mejorar.
Ignacio Diego resolvió mantenerse al frente del partido, al menos provisionalmente, durante el largo periodo de inestabilidad que ha concluido con la investidura de Mariano Rajoy luego de dos elecciones generales. Ahora se abre el proceso congresual y toca tomar decisiones definitivas.
Diego evalúa sus apoyos, en Cantabria y en Madrid, antes de anunciar si opta a la reelección o da un paso hacia el costado y propicia un nuevo liderazgo. Los vaivenes de los últimos días en una y otra dirección no se han concretado. El presidente del PP tiene sus más fieles partidarios entre los parlamentarios nacionales y en un sector de los diputados regionales, más el respaldo –difícil de evaluar– que mantenga entre los 14.000 militantes cántabros.
La cúpula del PP ha perdido la cohesión de los buenos tiempos y algunos de sus miembros ya han comunicado a Diego que no le acompañarán si finalmente intenta seguir al frente del partido.
El movimiento disidente tiene un núcleo central en los exalcaldes de municipios importantes que perdieron el cargo en los comicios de 2015, a pesar de ser los más votados en la mayoría de los casos, porque no encontraron con quién negociar acuerdos de gobierno. Los exalcaldes se reúnen con cierta periodicidad –incluso con el propio Diego presente, hace pocos días– para hablar del futuro preocupante que observan en el PP, anclado en la soledad y la desmovilización, frente al PRC pujante y al PSOE, más endeble pero encaramado a las principales alcaldías gracias al pacto con el regionalismo.
La corriente que reclama la renovación en el partido ha intensificado su campaña con vistas al congreso del 25 de marzo. Desde ese grupo y desde otras instancias populares animan a María José Sáenz de Buruaga, secretaria autonómica, para que se ponga al frente del movimiento renovador. En la cena navideña del PP tuvo un impacto considerable el discurso de la número dos del partido, quien reclamó «un partido fuerte, renovado y unido, porque no se puede ganar en 2019 con los argumentos de 2015, porque se trata de ganar para gobernar y de interiorizar la cultura del pacto».
En la efervescencia de teorías  diversas sobre la posición de Génova se abre paso la idea de que la cúpula nacional apoya el relevo en Cantabria. En ese nivel probablemente tendrá un peso importante la opinión del nuevo ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, también partidario de la renovación en Cantabria. Por lo demás, en las no siempre fáciles relaciones entre el entonces alcalde de Santander y el Gobierno regional del PP, De la Serna tuvo en la vicepresidenta Sáenz de Buruaga a su mejor interlocutora.
Por el momento, las estrategias del oficialismo y la disidencia tienen lugar entre bambalinas, dirigidas al consumo interno. Muchos contactos discretos y muy escasa proyección mediática. Génova, naturalmente, no quiere ruido antes del congreso nacional que se celebrará del 10 al 12 de febrero. Al encuentro de Madrid viajarán 59 compromisarios cántabros de los dos bandos. La tensión se podrá cortar con un cuchillo.

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El PSOE desata la batalla por el liderazgo
Jesús Serrera 22-01-2017 | 7:37 | 0

Confusión, sorpresa, desconfianza, indignación, indiferencia, alivio… El anuncio de Patxi López de que aspirará al liderazgo del PSOE, formulado el mismo día en el que el Comité Federal aprobó la convocatoria de primarias y congreso en mayo y junio, ha desatado todo tipo de sentimientos entre la militancia, salvo quizá el de la ilusión. Nadie acaba de ver al dirigente vasco como el revulsivo que el partido necesita para emerger de la peor crisis de su historia reciente. Los más condescendientes lo sitúan al frente de una ‘tercera vía’ contemporizadora entre las facciones irreconciliables de Pedro Sánchez y Susana Díaz. Los peor pensados, muchos más, sospechan que López es el brazo ejecutor de una maniobra para impedir el retorno del secretario general defenestrado e intuyen la larga mano de Alfredo Pérez Rubalcaba. En los primeros escarceos de la batalla, la dirección del PSOE de Cantabria que encabeza Eva Díaz Tezanos extrema su característica prudencia frente a la militancia expectante.
En lo que todos están de acuerdo es en que tres candidatos serían demasiados. Para empezar, la competencia entre Pedro Sánchez y Patxi López en un mismo caladero, pondría en bandeja la victoria a Susana Díaz. Sánchez prepara una gira para evaluar sus fuerzas. Muchos dirigentes le han abandonado, aunque conserva un considerable apoyo de las bases, un factor decisivo cuando el proceso se rige por ‘un militante, un voto’. Díaz todavía no ha confirmado que está lista para la pelea. Los barones afines lo dan por hecho esta vez, pero no pueden haberse olvidado de la ‘espantá’ de 2014, tras la dimisión de Pérez Rubalcaba, cuando la presidenta andaluza dejó en mal lugar a los ocho secretarios autonómicos que saludaron su inminente asalto al liderazgo que finalmente no se produjo. Entre los que precipitaron el pronunciamiento estaba, cosa rara, Díaz Tezanos.
En esta ocasión, Díaz Tezanos ha recibido la candidatura de Patxi López, un asiduo a los actos del PSOE de Cantabria, con afecto y respeto, también con alguna distancia, para subrayar su neutralidad en la pugna con otros aspirantes. Entre la militancia, mayoritariamente contraria al golpe de fuerza contra Sánchez, la opción del exlehendakari no desborda el entusiasmo. A sus críticos les parece un candidato más sensible a los intereses de los notables del partido que a la voz de los militantes.
En este clima precongresual celebra este domingo el PSOE de Cantabria su comida de Año Nuevo. La ejecutiva quería que viniese Javier Fernández, el ‘jefe’ en este periodo provisional, al que nadie podría poner reparos, pero no ha sido posible. El invitado ha sidos Rafael Simancas, antes sanchista y ahora enrolado en la campaña de Patxi López.
Díaz Tezanos abordó la situación del PSOE en la línea de su intervención en el reciente comité federal, cuando pidió un debate sereno e integrador, que defina un proyecto y no solo decida liderazgos, para relanzar el partido como una alternativa real al PP en la gobernación de España.
También analizó la evolución del partido en Cantabria, internamente y en el papel que desempeña en el Gobierno regional, en una relación cada vez más difícil con el socio regionalista como se ha comprobado en la larga y conflictiva negociación presupuestaria y en sus diferentes planteamientos sobre el Plan General de Ordenación Urbana de Santander.
Respecto al asunto presupuestario se constata en el PSOE un balance agridulce: por un lado, queda la sensación de que el PRC ha resultado más beneficiado en el reparto de los recursos presupuestarios de 2017, a diferencia de lo ocurrido en el ejercicio anterior. Como contrapartida, los socialistas celebran haber defendido con entereza su posición frente a Podemos y el cambio que convierte a Ciudadanos en el aliado externo del Ejecutivo. Con una guinda: el partido morado ya no es el amigo condescendiente del PRC de Revilla y el adversario feroz del PSOE, sino que extiende su oposición a todo el Gobierno regional.
El PSOE cántabro tiene otra cita importante el sábado 28 de enero: el comité regional que abordará el proceso interno en sus diferentes niveles. Tras las primarias y el congreso federales de mayo y junio, la idea del aparato es cerrar el doble trámite en Cantabria antes de agosto. Si es que cuadran los tiempos, que van muy justos.
Es muy probable que Díaz Tezanos no tenga competencia para seguir al frente del PSOE regional, no la tuvo en las primarias de 2014, pero el aparato no se fía. En la plataforma ya disuelta que reunió más de 500 firmas para acelerar las primarias y el congreso federales –en torno a un 17% de los militantes– y entre otros que no se animaron a rubricar su adhesión, proliferan las opiniones disconformes con la situación del partido. Ese germen crítico no se traduce automáticamente en una corriente alternativa, mucho menos sin un liderazgo que a día de hoy no se percibe. En todo caso, la dirección del PSOE cántabro preferiría acelerar los tiempos, acortar los márgenes de maniobra, reducir los riesgos.

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Reparación moral y futuro político
Jesús Serrera 18-01-2017 | 10:43 | 0

Francisco Javier López Marcano y Ángel Agudo reciben con lógica satisfacción moral el auto de la Audiencia conocido ayer, aunque queda por ver el alcance de la rehabilitación política que supone para ellos el desenlace largamente demorado del ‘caso Racing’, último episodio de la ofensiva judicial que al PP le ha resultado tan fallida en los tribunales como en las elecciones de mayo de 2015.
La estrategia popular no alcanzó el objetivo esencial que perseguía, Miguel Ángel Revilla, pero sí terminó por quebrantar al indiscutible número dos del PRC y ‘delfín’ del fundador del partido. Cuando tuvo que resignar su acta de diputado y su presencia en el Gobierno para que Podemos apoyara la investidura de Revilla, López Marcano pudo verificar la tibieza con que la cúpula de su partido se empleó en su defensa. Como contraste, el respaldo sin fisuras de la poderosa agrupación de Torrelavega que él mismo lideraba entonces y también ahora, junto a su hijo, Javier López Estrada, primero en el escalafón regionalista de la capital del Besaya.
Para resolver aquel conflicto partidario, Marcano recibió a cambio de su sacrificio el compromiso de una rehabilitación al máximo nivel una vez se viera liberado de las amenazas judiciales. El PRC celebró ayer la exculpación de su dirigente en términos reconfortantes de reconocimiento moral. Más difícil parece devolverle la visibilidad política de otros tiempos. En el aparato del Gobierno no hay un hueco a la altura de quien ha sido visto durante años como el heredero natural de Revilla. Ese relevo también se complica en el tiempo, máxime cuando en el PRC crece la confianza en que el líder se retrate otra vez para el cartel electoral de 2019.
También el PSOE ha saludado la reparación del buen nombre de Ángel Agudo, que no formó parte de la lista autonómica del PSOE en las últimas elecciones ni del nuevo Gobierno regional, pero sí ha mantenido la presidencia del partido en Cantabria. Un cargo más respetado que ejecutivo, un protagonismo contenido y una voz activa en el debate interno, como se ha comprobado al defender, frente al sentir mayoritario, la posición de la gestora federal partidaria de favorecer la investidura de Mariano Rajoy.
Si el 13 Congreso del PSOE de Cantabria se hubiese ajustado al calendario previsto de la primavera de 2016, Agudo no podría haber seguido en el cargo por su incierto horizonte judicial, pero ahora ese nubarrón se ha despejado y vuelve a tener opciones de continuidad en el aparato socialista.

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Revilla hace política en Madrid
Jesús Serrera 16-01-2017 | 9:52 | 0

Este martes 17 de enero, en la Conferencia de Presidentes en el Senado, Miguel Ángel Revilla será el mayor en edad y el segundo más veterano al mando, tras el castellano-leonés Juan Vicente Herrera, de los líderes regionales convocados por Mariano Rajoy para pasar revista a la España de las Autonomías. Revilla, como jefe del Ejecutivo regional, inició en julio de 2003 el diálogo con el Gobierno central, presidido entonces por José María Aznar, a quien en un gélido encuentro reclamó inversiones para el abastecimiento de aguas en la bahía de Santander y en la comarca oriental, y para impulsar el tren de alta velocidad de Cantabria. En esa visita, y en las posteriores a José Luis Rodríguez Zapatero, cuando España jugaba en la Champions y el taxi a La Moncloa iba cargado con anchoas y nada menos que dos AVE en la agenda de reivindicaciones, Revilla comenzó a cimentar con su inagotable anecdotario una popularidad luego multiplicada por sus libros y su presencia en las televisiones y en las redes sociales. Ahora, crisis y decepciones por medio, el presidente cántabro vuelve a Madrid para pedir a Rajoy, como sus homólogos de otras regiones, un poco más de generosidad por parte del Estado.
Esta será la VI Conferencia de Presidentes, la quinta para Revilla, desde que en 2004 Zapatero instauró una cumbre que se ha querido vestir como máxima expresión institucional del modelo autonómico. Los avances, sin embargo, no han sido muy visibles: ni en la cohesión territorial, por las pulsiones independentistas de Cataluña y País Vasco, ni en la idea de transformar el Senado, donde se reúnen precisamente los presidentes, en la verdadera Cámara autonómica.
Tampoco en la financiación autonómica, relegada de la última conferencia en 2012, la primera convocada por Mariano Rajoy, tras los grandes triunfos electorales del PP del año anterior que le otorgaron el poder en la Administración del Estado y en once autonomías, y que estuvo orientada al control del déficit en lo más duro de la crisis. «Un éxito de la unidad frente a la adversidad», la definió Ignacio Diego, entonces presidente del Gobierno de Cantabria.
En esta próxima conferencia sí está previsto que se aborde un nuevo modelo de financiación más favorable a las comunidades, a través de una comisión de expertos. Durante la larga inestabilidad institucional de 2016, el Gobierno del PP en funciones, con el ministro Montoro a la cabeza, amagó con apretar aún más el cinturón a las regiones si el PSOE no se avenía a facilitar la gobernabilidad y algunos líderes autonómicos replicaron con una amenaza de rebelión frente a la distribución de recursos del Estado.  Entre ellos, Revilla, que reiteró esa advertencia en todos los actos del último verano.
Sin embargo, la investidura de Rajoy, propiciada por la abstención del PSOE, ha devuelto una cierta normalidad a las relaciones entre el Gobierno central y las comunidades que se plasma en esta VI Conferencia de Presidentes. También Revilla ha modulado sus críticas al PP y a su líder nacional, desde la creencia de que el partido conservador está sólidamente instalado en el poder y que al PSOE, su socio en Cantabria del que cada vez está más distanciado, le espera una larga travesía del desierto. Una reubicación a favor de corriente previsible en quien se precia de haber sabido pactar, a lo largo del tiempo, con el PP, con el PSOE, con Podemos y ahora con Ciudadanos.
En el giro de la relación con Madrid ha resultado clave el nombramiento del nuevo ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, con quien el presidente cántabro ha recobrado la armonía y el clima de colaboración. En la cúpula nacional del PP –Rajoy,  Soraya Sáenz de Santamaría, Ana Pastor– también valoran el aporte a la cohesión territorial de Revilla y su proyección mediática, un líder regionalista que mantiene siempre un discurso integrador de España, frente a las posturas ambiguas u hostiles de los dirigentes vascos y catalanes.
Con Urkullu y Puigdemont ausentes, Revilla será el cuarto presidente en hablar en la Conferencia conforme al protocolo ordenado por la antigüedad de los Estatutos de Autonomía. La financiación estatal de la atención a la dependencia y los servicios sociales, el impulso al medio rural para evitar el éxodo de población, la eliminación de la tasa de reposición en los servicios básicos, incluidas la protección civil y las emergencias, centrarán algunos de sus mensajes.
Los asuntos concretos de Cantabria quedarán para una posterior reunión bilateral para la que Rajoy ya ha mostrado su disposición. La reindustrialización del Besaya, el dinero de Valdecilla, un mejor precio de la leche para los ganaderos… Y naturalmente, con el apoyo del ministro De la Serna, el tren rápido con Madrid –no tan vertiginoso como el AVE, pero más factible–, que Revilla pidió por primera vez a Aznar hace casi 14 años. El sueño con el que quiere culminar una larga carrera política.

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Cambio de escenario para un año decisivo
Jesús Serrera 09-01-2017 | 10:05 | 0

Una tregua por Navidad. El Gobierno PRC/PSOE ha disfrutado estos días de un periodo de distensión después de las muchas semanas de ardua negociación presupuestaria en varios frentes. En Cantabria se dibuja un escenario político nuevo, pero tan inestable como el anterior. Ciudadanos, el más modesto de los cuatro partidos con representación parlamentaria, se presta a salvar las cuentas de 2017, pero guardando las distancias, sin compromiso a largo plazo, mientras dos partidos antagónicos, PP y Podemos, se preparan para embestir contra el Ejecutivo desde izquierda y derecha. El clima de bronca y maniobra, la política de vuelo rasante que se vislumbra no es la más estimulante para un año en el que la región se juega la recuperación económica o la desmoralizante continuidad de la crisis y el elevado desempleo, pero es lo que hay.
Miguel Ángel Revilla ya tiene al alcance los Presupuestos que reclamaba para apuntalar la precaria estabilidad del Gobierno que preside y deja sin efecto la velada advertencia de unas elecciones anticipadas. El acuerdo con Ciudadanos, el ‘plan B’, es su oportunidad para impulsar el giro desde la política de subsistencia, que a duras penas alcanza a sostener la educación, la sanidad, la dependencia y pagar a los funcionarios, hacia la inversión productiva y la generación de empleo en la industria, el turismo, las infraestructuras o el medio rural, aunque el PSOE pugne por seguir poniendo el acento en las políticas sociales.
Por si acaso vienen mal dadas, el presidente dice que quisiera mantener vigente el pacto de investidura que firmó con Podemos, pero eso ya resulta tan forzado como el que deja a la novia plantada a la puerta de la iglesia y le propone seguir siendo buenos amigos. No, Podemos da por roto ese acuerdo y se propone escenificar la fractura más pronto que tarde.
El PSOE no oculta su satisfacción por el cambio. Una inyección de autoestima. Por la firmeza en la defensa de Salvador Blanco –y sobre todo de la líder del partido, Eva Díaz Tezanos– frente al acoso de Podemos y por el nuevo acuerdo con Ciudadanos que ha buscado con más intensidad que el PRC.
El Ejecutivo de coalición está en camino de salvar el escollo de los Presupuestos, pero eso no significa el final de las hostilidades internas, crecientes en el año y medio de legislatura, sin precedentes en los casi diez años de gobierno conjunto. Una dificultad añadida a la hora de gestionar un año decisivo.
Entre los muchos desencuentros, la ley del suelo y el Plan General de Ordenación Urbana de Santander. El PRC está dispuesto a mojarse para frenar el impacto de la anulación del PGOU por el Supremo, a cambio del apoyo del ministro De la Serna en la agilización del tren a Madrid y en otras infraestructuras y proyectos, pero su socio en el Gobierno no está por la labor de hacer favores al adversario. El PSOE utiliza los reparos de la Administración del Estado sobre la constitucionalidad de la ley de realojos aprobada en el Parlamento cántabro como un aviso a navegantes frente a los ‘apaños y atajos’ que PRC y PP puedan explorar en este asunto.
Ciudadanos, el nuevo ‘bastón’ del Gobierno, se ve zarandeado por Podemos y más suavemente por el PP, que para eso le apoya en Santander. El partido naranja ha vestido con un exhaustivo documento el acuerdo que frena la subida de impuestos, pero que no oculta las improvisaciones e incertidumbres de las cuentas. Por ejemplo, en los ingresos. En eso coincide con la oposición. También el propio Ejecutivo tiene muchas dudas en esa materia, aunque no lo admita.
Pero en todo caso, Ciudadanos ha dado un salto de calidad en su estrategia general de convertirse en un partido decisivo en las dos principales instituciones de Cantabria y ahora se trata de obtener rentabilidad de ese protagonismo.
Así que PP y Podemos se hacen cargo de la oposición. Juntos, pero no revueltos, con planteamientos diferenciados, por ejemplo en las enmiendas a la totalidad que preparan para el debate presupuestario, que eviten los malos entendidos en sus respectivos cuerpos electorales. Sobre todo ahora, a un mes vista de los congresos nacionales que celebrarán ambos partidos.
En el seno de Podemos Cantabria, el amante despechado en el nuevo escenario político, se reproduce el conflicto entre facciones que hoy afecta al partido, con Pablo Iglesias e Íñigo Errejón como referentes. Un sector crítico, minoritario pero visible en Cantabria, opina que el oficialismo se ha equivocado gravemente en la negociación presupuestaria. Por jugárselo todo, a las claras y desde el principio, a que Revilla terminaría entregándoles la cabeza de Salvador Blanco para exhibirla como un gran triunfo frente al PSOE y mantener su influencia como aliado exterior del PRC. Pero el órdago ha resultado fallido. Desde la perspectiva discrepante, el giro a la derecha en el Gobierno de Cantabria que ahora denuncia Podemos no es sino el castigo a sus propios errores.

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Sobre el autor Jesús Serrera
Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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