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El ‘subidón’ de Podemos en Cantabria
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Jesús Serrera | 02-11-2014 | 21:25

 

 

Es impensable que en mayo no consigamos el 5% de los votos necesarios para entrar en el Parlamento de Cantabria cuando los sondeos ya nos han dado un 24% en España y con la indignación que se constata con toda la corrupción que se está destapando». La reflexión pertenece a Iñaki Jiménez, portavoz autorizado de Podemos en Santander, y refleja hasta qué punto están crecidos en su optimismo las huestes de esta formación política que acaba de celebrar en Madrid su asamblea fundacional en la que se han impuesto con mucha contundencia las tesis de su gran líder mediático, Pablo Iglesias. Más allá de las propuestas políticas, sociales y económicas y de funcionamiento orgánico, Podemos ha trazado una hoja de ruta electoral prudente y progresiva: no concurrirá directamente a los comicios municipales, aunque apoyará a las plataformas ciudadanas afines a su ideario, pero sí probará la fuerza de sus propias siglas en las urnas autonómicas antes de intentar el gran golpe en las elecciones generales unos meses después.
La discutida decisión de no presentarse a las elecciones municipales entraña una visible contradicción. Que un movimiento basado en la participación ciudadana reniegue de las urnas en la instancia política más cercana al ciudadano tiene una complicada justificación.  Pero en este asunto  los principios han quedado subordinados a los intereses estratégicos, porque se trata, apuntan, de «minimizar riesgos y maximizar beneficios» De ahí el temor a que en el debate político municipal aparezcan lo que en la cúpula de Podemos llaman eufemísticamente ‘perfiles poco convenientes’ que puedan dañar la imagen del partido cuidadosamente construida por dirigentes de alta cualificación académica y muy buenas maneras en la controversia política.
Y en eso no andan muy descaminados Pablo Iglesias y los suyos. No hay más que escuchar el diagnóstico coincidente de los alcaldes de Cantabria de los tres grandes partidos –PP, PRC y PSOE–, que conocen bien el paño en sus municipios y han estado atentos a los círculos asamblearios que Podemos ha ido organizando aquí y allá, a sus impulsores y eventuales candidatos locales. «Lo mejor de cada casa», resumen con sorna.
Pero en Santander, por ejemplo, eso sería distinto, porque disponen de un capital político mucho mayor en cantidad y calidad que aminoraría los riesgos. Tal vez por eso no faltan voces en Podemos que consideran un grave «error estratégico» no concurrir a las elecciones municipales.
El propio PP maneja sondeos que otorgarían al nuevo partido hasta cuatro concejales en la capital, lo cual le situaría en la lucha con PSOE y PRC por situarse como segunda fuerza política. Pero eso sería más factible –y en Podemos lo saben– con la marca propia y el aura de Pablo Iglesias, y más difícil en un papel de respaldo a una hipotética plataforma ciudadana.
Por cierto que en estos meses se han percibido muy variadas reivindicaciones en la capital –desde la defensa de la sanidad y la educación públicas, hasta la oposición a las expropiaciones, los desahucios y las preferentes, al Centro Botín o a la senda litoral– pero no un movimiento integral, o no de momento. También puede ser que eso se aliente desde Podemos, que reactiva ahora sus asambleas para abordar el funcionamiento del partido y sus estrategias electorales.
En Torrelavega, sin embargo, ya existe el germen para una propuesta política alternativa de esencia ciudadana a la que Podemos podría insuflar potencia: la candidatura única promovida por José María Gruber, aunque habrá que tener en cuenta las distintas sensibilidades, como el papel de ACPT, que ya está representada en la Corporación desde 2007 y no quiere renunciar a esa jerarquía.
El ‘subidón’ de Podemos en Cantabria está justificado, a tenor del sondeo antes citado, que otorga a la formación de Pablo Iglesias hasta cinco escaños en el Parlamento regional. Con el PP ya sin la mayoría absoluta, también lejana para la coalición PRC-PSOE, Podemos tendría la potestad de decidir la gobernabilidad. O de impedirla.
Todavía falta un semestre para la cita electoral de mayo, pero la tendencia de Podemos es inequívocamente ascendente, máxime con la cadena de escándalos de corrupción que azota a los partidos convencionales.
Hasta ahora se ha tenido como un dogma la idea de que no es posible alcanzar buenos resultados en las elecciones autonómicas sin concurrir también a las municipales con una buena estructura de partido en la región que arrastre el voto. Para Iñaki Jiménez, portavoz de Podemos, este es un «planteamiento de la política tradicional que no funciona ahora». «No es tanto Podemos como el ansia de la ciudadanía por lograr un cambio político y social en España, eso es lo que encarna Podemos. Y eso sí arrastrará el voto».
La eventual alianza con IU es otra hipótesis que va perdiendo peso. Podemos toma distancia y en principio preferiría ir en solitario a las elecciones. Intuye que va a ‘abducir’ muchos votos que eran hasta ahora de otros partidos de toda la ‘casta’ política, sobre todo en la izquierda y principalmente del PSOE, pero también de IU.

Sobre el autor Jesús Serrera
Bilbao. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco. En El Diario Montañés desde 1982. Subdirector. Sobre este blog: Crónica, opinión y análisis de la actualidad. Con todas las voces, pero sin acompañamiento instrumental. Se agradecen las sugerencias para mejorar el repertorio.

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