REGIÓN
06.03.2010 –
ANTONIO VILELA FERNÁNDEZ
PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE MALTRATADOS POR LA ADMINISTRACIÓN (AMA)
.
Hay quien sostiene que la Justicia no existe, ya que es impartida por los hombres, con sus virtudes y defectos; que es una utopía. Juzgar es difícil, no lo dudamos, como tampoco la buena fe de los que la administran. Pero si a Themis, diosa de la Justicia, le cuentan que cientos de familias en Cantabria han sido condenadas, sin haber cometido delito ni haber sido juzgadas, seguro que estaría avergonzada.
.
Se puede pensar que es imposible, que sin dolo, ni culpa, ni ilícito no se puede imponer pena ni condena. En el caso de la sentencias de derribo en Cantabria se ha producido todo esto, pero además con desamparo total por parte de las administraciones, incluida la Justicia, que ha tenido muchas oportunidades de evitarlo. Una condena dura, larga, pública e injusta.
.
Primero: Al inicio del proceso, cuando se presentó la demanda a través de la acción popular. Los jueces, a instancia de parte, pudieron tomar medidas preventivas o cautelares, para que los ‘Terceros de Buena Fe’ no quedaran atrapados en una trampa judicial que con el tiempo se ha convertido en una estafa institucional: Venta de viviendas ilegales como si fueran legales.
.
1. Se pudo paralizar las obras, dado que pudieran devenir en ser ilegales, como así ha sucedido.
.
2. Se debió avisar a los ‘Terceros de Buena Fe’ para que supieran de las irregularidades que existían en las citadas viviendas.(Debió hacerlo también el Ayuntamiento)
.
3. Se tenían que haber realizado las Anotaciones Preventivas en el Registro de la Propiedad. Si el demandante, ARCA, hubiera realizado estas anotaciones, las familias no hubieran comprado, hoy no estaríamos hablando de este tema, y quizás el POL también sería diferente.
.
Nada, absolutamente nada de esto se hizo, dejando totalmente desprotegidos a los compradores de las viviendas con el siguiente escenario: las constructoras con quiebras fraudulentas, los Ayuntamientos recibiendo la financiación de estas constructoras. ARCA, según sus palabras, «buscando hacer el mayor daño posible al Gobierno», éste mirando al limbo ante la corrupción urbanística y las irregulares.
.
Segundo: En el transcurso del proceso, los jueces tenían incluso la obligación de avisar a los ‘Terceros de Buena Fe’, familias con un interés directo en los procesos para que pudieran defender sus derechos.
.
Esto no se hizo, de tal forma que se celebró un proceso que acaba con la sentencias de derribo de las viviendas de unas familias que ni siquiera han sido oídas. Vamos, para llorar. ¿Qué garantías han tenido?, ¿por qué la Justicia no les ha dejado defender su propiedad, adquirida con todos los permisos? .
.
Tercero: En el proceso de ejecución de sentencias. A la Sala le consta la situación de indefensión y desamparo de nuestras familias, sabe de las resoluciones del Parlamento Europeo, del Parlamento de Cantabria, del Defensor del Pueblo. Es conocedor del Plan de Actuación del Gobierno de Cantabria y de las actuaciones de los ayuntamientos, ya que todo ello ha sido presentado como incidentes de ejecución.
.
Sin embargo, no se toma ninguna medida preventiva para mitigar o compensar la situación de estas familias, cuando hasta para el pago a la empresa que va a derribar se embargan bienes del Ayuntamiento, parece muy difícil de asimilar. Dejar niños de cinco años y ancianos en la calle es de lo más injusto que la Justicia y las demás administraciones responsables pueden hacer.
.
No tenemos ninguna duda del daño que nos están haciendo, tampoco lo tenemos del que se está produciendo a la credibilidad de las instituciones y del funcionamiento de algo tan importante como es la administración de la justicia.
.
Actuaciones de la Sala como el reconocimiento de los daños morales, aunque sea en cuantías mínimas, el reconocimiento de nuestras familias como víctimas, la suspensión temporal de las sentencias de derribo, nos hizo albergar ilusiones sobre la reparación del daño ocasionado. Pero fue un espejismo, que se diluyó como la nieve con el viento sur. Las resoluciones judiciales han ido cayendo una detrás de otra, apagando, hasta ahora, cualquier intento de buscar soluciones.
.
Con esto no queremos decir que la Justicia sea la culpable de todos nuestros males, pero cuando la Justicia no es justa lo pagamos todos, y a pesar de la separación de poderes, cuando no tiene instrumentos para su aplicación, también lo puede, y debe, poner de manifiesto.
.
Hay que recordar que los ayuntamientos y Gobierno de Cantabría son los culpables de nuestra situación, no les quitamos ni un ápice de responsabilidad. Desde el presidente del Gobierno hasta el último concejal que dio vía libre con su voto a las irregularidades. Han tenido más de 10 años para subsanar sus actuaciones pero, aunque nos duele decirlo, en este proceso todos han tenido su parte de culpa, y la Justicia ha sido un cooperador necesario.
.
Ahora que parece que los ayuntamientos, Gobierno e incluso el propio Parlamento están trabajando en posibles soluciones, pedimos a la Justicia su colaboración para terminar con esta triste historia.
.
Comprar una vivienda se ha convertido en un acto de alto riesgo en Cantabria. Más de 10.000 viviendas pueden sumarse a la lista de sentencias de derribo, y la cifra sigue creciendo. Cuando una familia entre en una inmobiliaria, que se tenga que preocupar de cómo pagar el piso ya es suficiente carga. Ayudémosles a que sepan lo esencial, que la vivienda es legal.
Los sres. demandantes, que en lugar de dar carnés de demócratas ayuden a las familias inocentes. Estamos totalmente de acuerdo con ellos en la búsqueda de los responsables, a nadie han hecho más daño que a nosotros. Pero un poco de autocrítica. No puede ser que todos los demás seamos los que vamos en dirección contraria por la autopista de la realidad.
Lo manifestado se realiza desde el respeto a la Justicia y a todas las instituciones, desde el acatamiento de sus resoluciones, desde la disposición a la colaboración. Es nuestra visión de la realidad, realizada con los cristales del dolor y el desamparo que nuestras familias notan cada día. Desde el sentimiento de llevar condenados más de una década, sin ni siquiera haber sido juzgados.

