Es difícil describir el sufrimiento de nuestras familias, amigos que se han ido para siempre, otros gravemente enfermos, una familia que recientemente ha sufrido la pérdida del hijo que esperaban, y muchos estamos en tratamiento médico, psicológico. La tortura a la que llevamos sometidos más de 10 años por la amenaza constante del derribo de nuestras viviendas hace que nuestra vida se haya convertido en una pesadilla.
Pero lo peor es que tenemos la sensación de que a nadie le importa. Que ya formamos parte del paisaje de la Cantabria Infinita, con nuestras manifestaciones, con nuestras marchas. Nos tratan como a los leprosos en la Edad Media , si nos pudieran esconder o hacer desaparecer sería lo ideal. En algunos comentarios y hechos hemos sentido que querían derribar nuestras viviendas pero con nosotros dentro.
Alguien puede pensar que soy un exagerado, le pediría simplemente que cierre sus ojos y se imagine que quieren derribar su vivienda sin tener culpa alguna, seguro que nos comprende.
Sólo nos salva que los medios de comunicación no han apagado la luz informativa sobre nuestra situación. A ellos les debemos que nuestras viviendas no estén derribadas, a ellos desde este sentimiento de pena y desesperación nuestro agradecimiento.
Hay un Gobierno y unos Ayuntamientos condenados por daños morales a sus ciudadanos, tenía que ser una vergüenza para todos ellos, pero no, todavía no han reconocido su culpabilidad, su responsabilidad pese a 27 condenas judiciales, y encima, son morosos hasta para pagar los daños morales, indignante.
Pese a que el Parlamento Europeo y el de Cantabria piden una solución para las víctimas de estas injusticias, la realidad es que está no llega, sino todo lo contrario cada día estamos en una situación peor, cada día nos sentimos más engañados y maltratados por las Administraciones Públicas.
La justicia que reconoce los daños morales producidos, no ampara a nuestras familias, y los autos de derribo se suceden uno detrás de otro, como paladas que nos entierran en vida. Los autos del TSJC castigan a los inocentes, y nunca hay responsabilidades para los que han infringido la ley.
Decía hace unos días el Presidente del TSJC D. Cesar Tolosa, que la responsabilidad tenía que caer sobre las viviendas y no sobre nuestras familias. Aún sin entender esa frase, la realidad es que hasta ahora, sobre quien recaen todas las condenas, todo el peso de la ley, y todo el sufrimiento es siempre sobre los mismos, los que no tienen culpa de nada. Puede que estén aplicando normas legales, pero lo que no están haciendo es justicia.
¿Cómo se puede sentir la familia de Cerrias que ha perdido a su hijo por la angustia, el miedo y la desesperación, pocas horas después de comunicarles el auto por el cual derribaban su vivienda?. Sobran las palabras sólo te queda el sentimiento de pena, de rabia e impotencia.
Tenemos un Gobierno culpable y responsable que ha realizado un Plan de Actuación para las Sentencias de Derribo, pero que ni lo defiende, ni le da rango normativo suficiente para que se pueda aplicar. Ese Gobierno puede presentar y aprobar el Plan en el Parlamento de Cantabria porque tiene mayoría e incluso puede ser aprobado por unanimidad, ya que la oposición ha manifestado su apoyo al mismo. Pero sólo se hace política de distracción, de acusaciones entre instituciones, el Gobierno al Ayuntamiento y viceversa, mientras tanto todo sigue igual.

Cuantas veces hemos escuchado a Sr. Presidente del Gobierno Miguel Ángel Revilla que se están buscando soluciones. Sr. Presidente con todos los respetos Ud. es el máximo responsable de esta situación. Primero, por su cargo de máximo responsable del Gobierno condenado. Segundo, porque Sr. Presidente Ud. dirigía el urbanismo en nuestra comunidad durante el período en el cual se han producido casi todos estos desmanes e ilícitos.
Hace ya muchos años dio su palabra de buscar un solución, ¿Por qué no lo hace?. Que Ud. no sea el único culpable, no le exime de su responsabilidad, a cualquier persona honrada le costaría conciliar el sueño sabiendo el daño que está produciendo. Espero que además de gestos para las cámaras tenga alguno para nuestras familias. Si Sr. Revilla estamos dolidos, muy dolidos, porque nos están machacando.
Para hurgar más en la herida sólo nos faltaba las declaraciones del Presidente de ARCA, el Sr. Gonzalo Canales, donde manifiesta que los “políticos que intentan legalizar viviendas son basura humana”. La frase define a la persona. Esto dice quien tiene una casa en medio del monte construida como todos en Cantabria sabemos. Mire que hemos intentado ser lo más respetuosos posibles con Uds., ya que muchos son los calificativos y epítetos que podríamos dedicar a los que nos están haciendo daño. Pero decir, simplemente, que “basura humana” es como Uds. y las Administraciones Públicas están tratando a nuestras familias. Si la justicia existe, algún día pagarán por el daño que nos están haciendo.


