Relato corto novelado.
Era un sábado por la tarde, reunidos informalmente en casa de Andrés, Jaime toma la palabra:
- Hay que llenar Argoños de pintadas, que no quede una calle sin una pintada de “NO DERRIBOS”.
Estábamos cansados, dolidos con el maltrato que recibíamos una y otra vez, a través de los autos, que eran tremendamente injustos para las víctimas. Las puñaladas recibidas, la rabia acumulada por tanta injusticia, hacía necesario que la situación se hiciera visible para todos los ciudadanos.
Rápidamente Juanma se puso a organizar.
- Podemos ir, (Jaime, Felipe, Josemi, Mario, Pedro y yo), con los Sprays haciendo pintadas, hay que hacerlo con seguridad, estas cosas de noche son muy peligrosas, uno pintando y dos escoltando a cada parte de la carretera, también dos coches de apoyo, uno en la rotonda de Castillo y otro en la rotonda de Argoños, con los teléfonos comunicándonos por si hay alguna incidencia. Tiene que estar todo controlado.
Todos poníamos pegas que si no hace falta, que si para que tres, mejor de dos en dos y hacemos el doble se trabajo en el mismo tiempo…
Pero Juanma mando a callar y a trabajar, quedamos a las 12 de la noche del día de autos, al llegar la noche algunos se ponían nerviosos, otros incluso enfermos, vamos que parecía el ejercito de Pancho Villa, pero poco a poco fuimos llegando, a la hora, “H”, allí estábamos todos, bueno menos uno, que súbitamente le subió la fiebre y le apareció una diarrea un tanto extraña y sospechosa.
Era de noche ciega, cerca de medianoche, a la puerta de Juanma nos fuimos preparando todos menos el indispuesto, Josemi y Andrés con sus coches, Juanma con una bolsa que contenían los sprays, guantes y algún trapo para limpiarnos, después de repasar bien lo acordado por la tarde y con algún nerviosismo poco disimulado nos subimos a los coches, que nos dejaron al lado del Ayuntamiento de Argoños.
Allí dimos por inaugurada “la noche de las pintadas”, y allí mismo hicimos la primera. Con los nervios y la emoción, la primera en la frente, pusimos solución con dos CC, y ya empezamos el debate que si la borrábamos, que si nos faltaba un hervor, al final las prisas tomaron la decisión; Cada vez que veíamos la luz de un coche corríamos a escondernos como si estuviéramos robando el banco de España.
Felipe que era el parecía que tenía un poco más de experiencia dijo:
- “Pero que hacéis, que parecéis nenas, si tenemos controlada la carretera, Josemi nos avisaría si vienen por un lado y Andrés nos avisa del otro, no nos volvamos paranoicos”.
Felipe podía decir lo que le diera la gana, pero el personal seguía con el miedo en el cuerpo. Desde el Ayuntamiento seguimos haciendo pintadas por todos las calles de Argoños, poco a poco íbamos mejorando y cogiendo soltura, las pintadas cada vez estaban mejor realizadas, nosotros muy pulcros, eso si, respetando y no molestando a nadie, vamos unas “marías”.
Nos cruzamos con un grupo jóvenes que nos miraron como si nos faltara algún tornillo, cuchicheaban entre ellos, no les dimos mucha importancia y seguimos con nuestras pintadas poniendo No derribos, legalización solución, justicia, Ayuntamiento y Gobierno culpables, así llegamos hasta a la calle central del pueblo. Allí había mucho más peligro, ya que, a pesar de ser cerca de la una de la madrugada, había bastante tráfico, unos que iban de marcha para Santoña, y otros que buscaban el cariño de las damas de la noche en el “Calipso” de Argoños. (continúa…)
Estábamos enfrascados en nuestras pintadas, ya hechos unos profesionales, cuando llegó Juanma todo acalorado, haciendo aspavientos con las manos, parecía que le había dado un ataque de locura, sólo verle, en ese estado, nos temimos lo peor, y cuando nos dijo que venía la policía, el mundo se nos vino abajo, no había tiempo que perder, instintivamente nos pusimos a correr como pollo sin cabeza, rápidamente, tiramos los sprays a unos contenedores, alguno con las prisas se olvido que llevaba los guantes puestos, al final los tiro de mala manera en la cuneta.
Vamos a aparentar que vamos camino del “Calipso” nos pusimos a pasear por la acera dirección al hotel reconvertido en “prostíbulo”, el corazón palpitado a 200 revoluciones por minuto, el miedo era ya el más cercano compañero de viaje.
Pronto apareció un vehículo de la Policía Nacional, en aquellos momentos sólo pides aquello de “tierra trágame”, del coche se bajaron dos policías, que se dirigieron hacia nosotros y nos preguntaron:
- Buenas noches, ¿han realizado Uds. estas pintadas?.
Son de esos momentos donde uno siente un nudo en la garganta, como si le hubiera subido de repente los atributos a la misma. Las palabras no fluyen, se entrecortan
- Nosotros, nosotros, bueno vera, es que…
- Vamos a ver señores, que les estamos preguntando si son Uds. los que han pintado las calles, hemos recibido una denuncia.
- Nosotros verá, nosotros solo estábamos, nosotros pasábamos…
- Bueno señores si tienen Uds. las manos llenas de pintura, están andando por la calle a la una y pico de la noche, les hemos visto como tiraban a los contenedores los Sprays. Seamos un poco serios que ya son Uds. mayores para hacer estas cosas.
El mundo se nos vino abajo, nos habían pillado y con las manos en la masa.
Hay que reconocer que los Policías en medio de la noche imponían y nosotros aprendices de brujos, teníamos más miedo que vergüenza. Eso que cuando pasa nunca se reconoce.
Cuando vimos que la cosa ya no tenía solución empezamos a relatar, o como dicen en argot a cantar.
- Mire ud. Sr. agente es que nuestra situación es muy dura e injusta, nos están machacando y nos quieren tirar nuestras casas compradas honradamente.
- Muy bien, o muy mal, pero eso no les derecho a realizar actos como pintar las calles, y menos a estas horas de la noche donde ponen incluso en peligro sus propias vidas. Nosotros actuamos ya que ha mediado denuncia, de alguien de la zona, que les ha visto realizar las pintadas, y ha avisado a la comisaría.
Intervino el otro agente más serio si cabe, y con una voz ronca, que nos dejo helados dijo:
-Hagan el favor de enseñarnos la documentación para su identificación.
- Mire es que ahora no la llevo encima, pero vivimos aquí cerca.
- ¿No saben Uds. que hay que llevar la documentación?, bueno, dennos sus datos personales:
- ¿Nombre?
Julio
- ¿Apellidos?
Cortázar Álvarez
- ¿Lugar de nacimiento?
Ribadeo
- ¿Nombre de la Madre y del Padre?
Sr. Agente tengo más de 50 años, ¿no cree que ese detalle se puede obviar?, mis padres son muy mayores y les voy a dar un disgusto.
Uno de los policías esbozó una leve sonrisa
- No hombre, estos son datos para saber sus datos personales y que queden debidamente identificados.
- A bueno, Marcelo y María, Sr. agente perdone ud. ¿sabe que nos puede pasar por estas pintadas?.
- No lo sabemos, esto se pasará al Juez de Guardia que será el que tomará la decisión, si es una falta o un delito, dependerá mucho de la denuncia.
El teléfono no dejaba de sonar, una y otra vez se oía el zumbido del puñetero móvil, hasta que uno de los números se cansó y dijo:
- Coja Ud. el teléfono de una vez.
Al otro lado Josemi que estaba en la rotonda “vigilando”.
- Oye que me dicen que va la policía para donde vosotros correr antes de que os cojan.
- No te preocupes Josemi, que ya saben hasta el nombre de nuestros padres.
- ¿Qué me dices?. Vaya putada.
- Luego hablamos, que ahora nos están cogiendo los datos la policía.
Vuelve a sonar el puñetero móvil.
- ¿Muchas llamadas tienen Uds?.
- Es que estábamos jugando unas partidas de mus y estamos tardando mucho. Volví a coger el teléfono.
- Si, ¿diga?
- Soy Andrés, oye por aquí ni rastro de la policía, todo bien, podéis seguir pintando tranquilamente, me está entrado el sueño….
- Si amigo y tan tranquilamente, que incluso tenemos a la policía con nosotros para ayudarnos.
- ¿No jodas?, ¿será broma?.
- Te los paso si quieres, broma va a ser la multa que nos van a cascar. Capullos ¿qué coño estabais vigilando?.
- Corto, me voy, que sea leve, me voy para casa.
- Sr. Agente nosotros hemos hecho esto, pero respetando a todo mundo no hemos pintado ninguna fachada, ni hemos molestado a nadie.
- Hombre eso parece verdad, pero ir pintado carreteras no parece lo más apropiado.
- Algo tenemos que hacer no podemos quedarnos de rodilla mientras tiran nuestras casas.
- Miren Uds. nosotros no tenemos nada en su contra, es más veo que Ud. es paisano mio.
- ¿Es Ud. también de Ribadeo?.
- No, de cerca de Castropol.
- De ese pueblo son unos tíos míos los de casa de Parada.
- Hombre el Sr. Manuel, qué pequeño es el mundo.
- Ayúdenos a salir de este lío.
- Ya lo siento, pero no podemos hacer nada ya que media una denuncia, pero esto es un tema menor que se resolverá posiblemente con una sanción económica.
Intervino otro agente:
- Bueno Sres. están todos Uds. debidamente identificados, vayan Sres. para sus casas y no se metan en más líos, que a nosotros nos queda toda la noche de servicio.
Les saludamos con cara de tristeza, como para que nos perdonaban la vida, y nos fuimos camino de casa, muy preocupados por el lío en que nos habíamos metido.
La indignación contra los vigilantes era palpable, les hacíamos a los pobres culpables de todos nuestros males.
¿Qué narices han estado haciendo estos para ni ver el coche de la policía y avisarnos?
¿Qué multa nos caerá?
¿Qué les contamos nuestras mujeres que están tranquilamente jugando al parchís?.
Camino de casa la preocupación iba aumentando al pensar en las posibles sanciones. Cada uno que hablaba lo ponía más negro ,y en lugar de hacer unas pintadas parecía que habíamos quemado el Ayuntamiento, quizás porque esta era la idea que más de uno propuso en un arrebato de rabia.
Al llegar nuestras mujeres estaban ya al corriente de nuestras andanzas, las caras de enfado no dejaban lugar a dudas.
Sólo llegar nos espetaron:
- ¡Pero a vuestros años y os metéis en estos líos!. ¡No tenéis cabeza!. ¡Vaya disgusto!.
Una de ellas, un poco más enfadada que las demás le dijo a su marido:
- Cómo tenga que pagar un céntimo de multa te pongo en la esquina de prostituto hasta que ganes para pagar la sanción. Te pones en la rotonda de Argoños, con el culo al aire, hasta que ganes el último duro.
- Bueno, un poco de calma, que no hemos matado una mosca, es verdad que nos hemos equivocado, y las cosas no han salido bien, pero la intención si era buena.
- ¿Buena?, buena es la metedura de pata que habéis cometido.
Felipe, el más listo del grupo, enseguida se quito el muerto.
- Estos que son unos aprendices, vamos como para llevarles a hacer un atraco, pasan primero por la comisaría para preguntar donde está la calle donde van realizar el robo…..
- Si, tu ríete ahora, pero cuando estabas delante de policía tartamudeabas que no eras capaz de decir tu nombre.
- No hombre, lo hacia para ganar tiempo, y pensar que decir.
- ¡Ya!, ya nos hemos dado cuenta, si incluso le has dado pena al policía.
Las puyas cruzadas entre los heroicos escritores de pintadas nocturnas, se iban sucediendo.
Cuando las mujeres fueron oyendo nuestros relatos, cada cual más fantasioso, no pudieron por menos que acabar riéndose con nosotros y de nosotros.
El remate final lo puso la mujer del que se quedó indispuesto.
- Menos mal que el mío ha tenido la colitis a tiempo, vamos que sabe cuando hay que estar en el escusado, porque sino le tendría ahora y encima con la sanción incluida.
El enfado, y el miedo fueron dando paso al humor y a reírnos de nuestra aventura, que visto con los ojos del recuerdo en eso quedo. Las gotas de humor fueron la mejor receta contra la imprudencia y la impericia de un grupo de amigos, que sólo querían pedir justicia, pero que confundieron el camino, la hora, la brocha y el lugar. En el fondo quedaba la preocupación, ¿Qué hará el Juez?, ¿tendremos que venir a un juicio?, ¿cuánto nos saldrá la broma?.
Esta anécdota describe, con unas dosis de humor algo más profundo, la desesperación de unas familias. El temor al derribo de sus casas y la lucha para que se haga justicia.
Gracias amigos por intentar salvar el mundo, aunque sea con un palillo frente a los molinos de las Administraciones.
Dejar claro que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, que los personajes son inventados y las pintadas desaparecieron con la lluvia de la noche.
y la realidad del nuevo día.










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